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sábado, 7 de junio de 2008

Modificaciones del conocimiento sobre salud bucal en adultos mayores institucionalizados en el municipio de San Luis

Modificaciones del conocimiento sobre salud bucal en adultos mayores institucionalizados en el municipio de San Luis
Dra. Blanca Lázaro Soto, 1 Dr. Luis Frómeta Díaz,1 Dra. Nayesda Daria Bychkó Trujillo,1 Dra. Dunia Padró Blanco 1 y Dr. Raciel Pérez Capote 1
En la cavidad bucal se producen cambios en las distintas estructuras, de forma tal que en el anciano, por ejemplo, el hueso alveolar se altera, disminuye la vascularización de la actividad metabólica celular, aumenta la reabsorción y se reduce no solo la oposición, sino la capacidad reparadora del daño. Con respecto a la encía, las variaciones consisten en un decrecimiento de la queratinización en ambos sexos, incremento del volumen de encía adherida y papilas irregulares. El esmalte envejece progresivamente en cuanto al color --- que va adquiriendo tonos marrones y amarillentos --- y la permeabilidad. 1
Para muchos senescentes, la jubilación representa haber llegado a la meta de su camino, a la cumbre de la montaña de la vida, al cumplimiento de su propósito como ser humano. En realidad, lo que ha ocurrido es el fin de una etapa vital y el comienzo de otra diferente a partir de ese instante. Otros atribuyen a la palabra jubilación los valores de vejez, achaques, soledad, enfermedades, muerte y existencia sin objetivo alguno; sin embargo, este vocablo proviene de la voz latina aiubilum (júbilo), que para los romanos significaba vida y alegría, manifestadas en signos exteriores de complacencia y sabiduría, toda vez que implicaba otra etapa maravillosa para los gerontes. 2
Los profesionales que se ocupan de atender a los ancianos, deben hacerlo desde un ángulo positivo y realista. Aquellos que no creen que las personas de edad son capaces de mantener una calidad de vida aceptable, no se esforzarán por asistirles convenientemente para que logren alcanzarla. 3
Para dentro de dos décadas, entre los países de la Región se espera que Cuba pase a ser el de mayor número de gerontes, con un índice de 75,6, seguida de Puerto Rico con 65,2 y Uruguay con 63,2, puesto que la población proyectada será de 1 761 200, lo cual equivale a 14,9 % de la población proyectada para ese año. 4
Mayor trascendencia adquiere el problema ante el hecho de que en el 2004 había 17 % de senescentes en Cuba; pero según informe del Directorio Nacional de Atención al Adulto Mayor y Asistencia Social del Ministerio de Salud Pública, 5 en el 2010 se elevará a 18 % esa cifra, de manera que el país entero tendrá por primera vez en su historia más ancianos que niños y 1 de cada 4 cubanos se habrá convertido en geronte para el 2025, fundamentalmente por la disminución paulatina de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida. 6, 7
En el análisis de la situación de salud del Policlínico Integral de nuestro municipio de San Luis se obtuvieron conocimientos inadecuados de salud bucal, ya que 69,2 % de los ancianos carecían de información adecuada sobre la higiene oral, 66,5 % ignoraban la importancia de los dientes para la salud en general y 53,2 % poseían nociones erróneas sobre el uso y cuidado de los aparatos protésicos, lo cual revela que las acciones de promoción y prevención han sido insuficientes o no han tenido el impacto necesario en este grupo poblacional.
Por estas y otras razones, pero sobre todo por lo obtenido en el trabajo de maestría de la Dra. Sanjurjo, cuyos resultados se han publicado en parte, 8 decidimos generalizar esa experiencia a todos los municipios de la provincia de Santiago de Cuba mediante una intervención educativa, en este caso materializada en el Hogar de Ancianos correspondiente al área de salud de la Clínica Dental “Tamara Bunke” de San Luis.
MÉtodos
Para llevar a cabo esta investigación se tuvieron en cuenta determinadas consideraciones éticas relacionadas con las personas que conformaron el universo de estudio, por razones obvias.
· Primero se efectuó una reunión con los factores del Hogar de Ancianos ubicado en el área de salud del Policlínico Integral, a fin de establecer las condiciones necesarias para desarrollar exitosamente el ensayo.
· Previa explicación sobre los propósitos del trabajo, se solicitó a los gerontes su disposición y consentimiento informado (por escrito) para participar en la intervención educativa, haciéndoles comprender que no representaría riesgo o daño alguno para su salud.
Población objeto de estudio
Estuvo integrada por las personas de 60 y más años de edad, de ambos sexos y pertenecientes al área de salud del Policlínico Integral “José Ramírez Corría” del municipio San Luis, provincia Santiago de Cuba, de las cuales se tomó una muestra aleatoria simple de 25 ó 26 de ellas, incorporadas al Hogar de Ancianos “Clodomira Ferrals”, perteneciente a la Clínica Dental “Tamara Bunke”.
Planteamiento del estudio
Por ser un estudio de intervención educativa, constó de 3 etapas:
I. Diagnóstica
II. Intervención propiamente dicha
III. Evaluación
Se realizó una reunión inicial con todos los participantes, incluido el equipo de trabajo, donde se detalló minuciosamente el programa general de la investigación.
I. Etapa diagnóstica
Al grupo seleccionado como muestra se le aplicó una encuesta de conocimientos, en la cual se recogían algunas variables que permitieron evaluar el nivel de conocimientos acerca de la salud bucal de los ancianos y su examen bucal. Para ello se impartieron los siguientes temas:
Tema 1. Bienestar bucodental
Tema 2. Cuidado, uso y mantenimiento de prótesis y puentes removibles
Tema 3. Examen de la cavidad bucal
Examen bucal: Aquí también se tomaron en cuenta la edad cumplida, el sexo y el nivel de escolaridad.
La higiene bucal (buena, regular o mala) y las alteraciones de la mucosa fueron evaluadas en el mismo centro.
También se tomaron en cuenta: estado de la prótesis y los dientes (con caries, perdidos, sanos u obturados), así como características de la mucosa bucal.
II. Etapa de intervención
Se desarrolló todo un programa de actividades educativas y se subdividió a los integrantes en 3 grupos para garantizar la participación de todos.
Las reuniones se efectuaron 2 veces por semana. Primero se impartieron los temas, con una duración de 20 minutos, seguido de las técnicas participativas, consistentes en la exposición de su experiencia (10 minutos). Los restantes 20 minutos se dedicaron a los diferentes juegos e ilustraciones. La actividad no excedió de 50 minutos.
Los recursos utilizados consistieron en: exposición oral, interrogatorio, cuidados, charlas, discusión en grupo, demostración, técnicas afectivo-participativas y juegos didácticos (crucigrama dental, diana de salud y rompecabezas de salud).
iii. Etapa evaluativa
Las reuniones y consolidaciones de conocimientos se realizaron en un período de 3 meses, al cabo de los cuales, en el último encuentro de estudio citado al efecto para el grupo, se aplicó el cuestionario de la investigación usado en la etapa diagnóstica y se evaluó con los mismos criterios de esta. Los cambios producidos en esa fase fueron considerados como el efecto o consecuencia de las labores educativas sobre el grupo.
La intervención educativa se dirigió a 26 gerontes, divididos en grupos de aproximadamente 5 abuelos del Hogar de Ancianos “Clodomira Ferrals” de San Luis, en compañía de los cuales se realizaron 5 reuniones: 3 correspondientes a los temas escogidos y 2 a la presentación y conclusiones.
Una vez obtenida la información primaria se creó una base de datos computarizada con el software Epi Info 5 y se confeccionaron tablas de contingencia de una o más entradas, donde se utilizó el porcentaje como medida de resumen para variables cualitativas, por ser el más usado en las investigaciones médicas.
Se aplicaron pruebas de hipótesis de homogeneidad por el método no paramétrico de Chi al cuadrado (X2), con un nivel de significación de 0,01; la técnica de Mc Nemar para medir los cambios significativos en situaciones antes y después de la intervención, así como de independencia para determinar la relación entre nivel de conocimientos y variables como edad y sexo, con igual error permisible, mediante el programa Epistat.
Resultados
En nuestra casuística primaron los varones (61,5 %) y el grupo de edades de 75 y más años (50,0 %).
Anterior a la acción educativa (tabla 1), 88,5 % poseían nociones inadecuadas acerca del tema y luego se elevó a 96,2 % los que obtuvieron sólidos argumentos sobre las afecciones de la cavidad bucal que pueden menoscabar su salud y calidad de vida, con alto valor significativo.
Antes de intervención prevalecían los conocimientos inadecuados sobre cuidados, uso y mantenimiento de prótesis y puentes removibles en 23 de los 26 abuelos, para 88,5 %; pero después de ella, todos adquirieron nociones adecuadas al respecto.
En nuestro ensayo se puso de manifiesto que excepto 1 de los 26 ancianos, los restantes tenían nociones equivocadas sobre el examen de la cavidad bucal (tabla 2); pero después quedó apenas 1(3,8 %) sin entender cabalmente la información que se les había transmitido y ejemplificado.
Los conocimientos generales inadecuados sobre salud bucal (tabla 3) se elevaban a 92,2 % antes de la intervención, pero las técnicas participativas y nuestro diálogo abierto y cordial con los abuelos garantizaron que la totalidad obtuviera correctas nociones sobre el tema; logro avalado por una elevada significación (p<0,001).
Los varones se habían preocupado menos por su salud bucal, pues ninguno poseía conocimientos adecuados acerca de ello antes de recibir nuestras orientaciones sobre el tema, en contraste con 2 abuelas (7,7 %) que sí demostraron tenerlos inicialmente. Después de intervenir educativamente, aún quedaron 2 hombres con conocimientos inadecuados.
Específicamente, 24 de los 26 ancianos desconocían todo lo relacionado con la salud bucal antes de la intervención (tabla 4), pues los 2 que sí tenían información adecuada previa, se enmarcaban en los primeros grupos erarios. Nuestras acciones educativas lograron modificar satisfactoriamente los conocimientos en 22, a los cuales se sumaron los 2 que inicialmente los poseían, para 92,3 %; pero quedaron 2 sin asimilar las argumentaciones expuestas sobre cómo conservar la salud bucodental y prevenir las enfermedades que pueden afectar esa cavidad.

Independientemente del nivel de escolaridad de los abuelos (tabla 5), todos carecían de conocimientos generales sobre salud bucal y persistían nociones erróneas en cuanto a higiene bucal, uso y mantenimiento de prótesis, cepillado dental, afecciones periodontales y otros elementos importantísimos para disfrutar de una aceptable calidad de vida en el sentido más amplio y completo de la frase.
DiscusiÓn
Comúnmente, la conducta de los ancianos con respecto a su salud bucodental suele ser negativa, pues muchos de ellos consideran que la pérdida dentaria es consecuencia inevitable de haber llegado a la vejez; por tanto, pierden interés por conservar los dientes en buen estado o restaurarlos, debido en gran parte a su propia convicción de que no pueden aspirar a otra condición que no sea la de portadores de prótesis parciales o totales, lo cual se explica por el hecho de que en ellos la autopercepción suele estar caracterizada por sentimientos de pérdida de la autoestima, del significado o sentido de la vida y de la facilidad de adaptación. Obviamente, esa errónea creencia favorece la aparición de alteraciones en la articulación temporomandibular, la afectación de la estructura de los tejidos blandos de la mucosa bucal, la masticación, la digestión y finalmente la estética facial.
Lo anterior no significa, en modo alguno, que todo es negativo a estas edades, pues uno de los aspectos positivos más importantes en los adultos mayores estriba en la capacidad de estabilidad y continuidad; cualidad que les proporciona la aureola de persona digna de confianza, capaz de recibir confidencias y entregar consejos sabios, de modo que merecen nuestro respeto y consideración. 9 Se impone adoptar estrategias a corto y mediano plazos para garantizar el cuidado de su salud en sentido general, tomando en cuenta que el aumento numérico de la población geriátrica es el factor más característico en los cambios demográficos de nuestros tiempos, unido al descenso de la natalidad.
El bienestar bucodental forma parte de la higiene personal y de la salud; sin embargo, para lograrlo deben promoverse un buen cepillado, los necesarios cuidados en la adaptación, uso y conservación de prótesis y puentes removibles; la conveniente alimentación y los exámenes odontológicos periódicos, 10 -13 donde se acentúe la importancia de asistir a las consultas como mecanismo preventivo para detectar precozmente cualquier lesión u otro proceso morboso que pueda producirse en la cavidad bucal.
Jiménez Pérez et al 14 sometieron a prueba la existencia de asociación entre la percepción de salud bucal con el bienestar subjetivo como medida de la calidad de vida en ancianos, para lo cual aplicaron tres instrumentos (bienestar, calidad de vida y salud bucal) a 80 adultos de la tercera edad. Este grupo le atribuyó mayor importancia a la funcionalidad de los dientes, al componente social y en menor medida al emocional. La percepción de salud bucal no es diferente para los edéntulos y con dientes; en cambio, la forma en que perciben su salud bucal está relacionada con el bienestar y calidad de vida, razón que justifica considerar la percepción de salud bucal como factor predictor de calidad de vida
Inicialmente, algunos opinaban que para limpiarlas bastaba utilizar abundante agua solamente, con lo cual impedían retirar todos los restos de alimentos, al prescindir del cepillado, y en cambio contribuían a deteriorarlas.
Si las personas de la tercera edad carecen de buenos hábitos de higiene bucal y no tienen costumbre de visitar periódicamente al dentista, el resultado es la dificultad en el proceso de masticación de los alimentos, que suele estar acompañada de problemas primarios en boca y dientes, como consecuencia de esta mala higiene (caries, enfermedades periodontales, gingivitis y otros), en detrimento de su salud en general. 15
Los adultos de la tercera edad pueden sufrir trastornos psíquicos, limitaciones físicas y carencias económicas, que muchas veces les obligan a depender de los demás para que les ayuden en las labores domésticas, atiendan sus asuntos propios y les proporcionen cuidados personales.
Esas razones son generalmente determinantes para que los senescentes ingresen en el Hogar, pues ya en la mayoría de los lugares ha perdido vigor la antigua familia extensa, casi patriarcal, donde convivían naturalmente abuelos, padres e hijos. Era casi obvio que las distintas generaciones compartieran vivienda, alimentación, recreación y conversación. Abuelos y nietos se cruzaban en los pasillos y habitaciones de la casa y se transmitían de unos a otros las tradiciones, costumbres, inquietudes y problemas. 9 En la sociedad actual, caracterizada por familias nucleares, se ha reducido predominantemente el núcleo a padres e hijos (muy pocos), los cuales trabajan o estudian, indistintamente, o todos tienen vínculo laboral, de modo que los gerontes permanecen gran parte del tiempo solos o carecen de familiares que se ocupen verdaderamente de ellos.
En la instalación objeto de estudio había más hombres que mujeres institucionalizados; diferencia presumiblemente atribuible a las características de las féminas, que aunque enviuden o vivan solas son capaces de atender las labores hogareñas u ocuparse de la crianza de los nietos para ayudar a los hijos o nueras que trabajan o estudian, de manera que suelen permanecer en las casas con los demás familiares.
En sentido general, los hombres desconocían cómo cuidar o mantener su salud bucodental, pues ni siquiera les preocupaba su estética facial para limitarse en sus relaciones sociales, mientras que las mujeres han sido siempre más presumidas, cuidadosas y menos temerosas de asistir al facultativo.
Por otra parte, debe tomarse en cuenta que la juventud de estos gerontes transcurrió en una época mediatizada, de manera que independientemente de pertenecer a uno u otro sexo no disponían de recursos financieros para asistir a las consultas privadas de estomatología ni existían programas preventivos odontológicos de carácter estatal, unido a la nula difusión de estos contenidos por los medios de difusión, en aquel entonces supeditados a intereses particulares.
Aunque en nuestras periódicas reuniones se trataba de transmitirles los mensajes de salud con la mayor sencillez posible y auxiliándonos de recursos nemotécnicos, que les permitían interactuar con nosotros y esclarecer todas sus dudas e inquietudes, finalmente 2 adultos mayores no comprendieron cabalmente las indicaciones estomatológicas y quedaron sin modificar su nivel de conocimientos, posiblemente debido a su grado de escolaridad de primaria, alcanzado después de haber sido alfabetizados durante la campaña de 1961, pues en las áreas rurales no disponían generalmente de “escuelitas” para enseñar a leer y escribir o los campesinos y sus hijos estaban obligados a trabajar en el campo para poder subsistir, de manera que no tenían tiempo para asistir a las aulas.
Luego de las reuniones y encuentros participativos se elevaron los conocimientos sobre otras funciones de los dientes, pues si bien la mayoría los relacionaban con la masticación, aprendieron que la ausencia de las piezas dentarias afecta grandemente la salud al provocar: problemas digestivos, pérdida de las dimensiones de la cara, depresión de la musculatura y el tejido celular subcutáneo facial, alteraciones emocionales por disminución de la autoestima y hasta conflictos conyugales.
Aunque la vejez comienza a los 60 años, el envejecimiento se inicia mucho antes, de manera que el objetivo de lograr una ancianidad satisfactoria, donde las personas asocien el incremento de la longevidad con el mantenimiento de su salud en general, autonomía e integración social, depende de que este proceso se desarrolle también de forma saludable. 16 - 20
La aplicación de técnicas participativas 20 puso de relieve que usando un método dinámico de aprendizaje, que motive y actúe sobre el componente afectivo del conocimiento, así como se diferencie de lo habitualmente realizado en labores educativas poco creativas y recurrentes, puede conseguirse que a pesar de la edad avanzada, los ancianos aprendan y valoren la importancia de su responsabilidad hacia su salud bucal.
Finalizada la actividad, los abuelos más aventajados recibieron estímulos por su desempeño en el ensayo y un diploma que les acreditaba como Promotores de Salud Bucal, a fin de que pudiesen extender y aplicar sus conocimientos dentro y fuera de la institución. Los ancianos agradecieron públicamente el haber sido escogidos para la intervención, por los beneficios que les reportaron las visitas, los intercambios de opiniones y los juegos didácticos, 20 sobre todo estos últimos, que resultaron tan objetivos y amenos para cambiar algunas formas de pensar erróneas o nutrirse de nuevas informaciones sobre el mantenimiento de la salud bucodental.
La intervención educativa sobre salud bucal demostró y corroboró que se puede interactuar con la población, en este caso geriátrica, para modificar favorablemente sus conocimientos acerca de ello, ya sea proporcionándolos, incrementándolos o rectificándolos con acciones comunitarias generales y específicas, dirigidas a cambiar conceptos y estilos de vida inadecuados.
La generalización de resultados previos en ancianos fue una experiencia reveladora de problemas recurrentes: la primacía del desconocimiento sobre salud bucal y la necesidad de atención estomatológica, hasta ahora generacionales pero tendientes a no serlo en las próximas décadas, cuando los gerentes sean los beneficiados por los programas y planes del sistema nacional sanitario cubano desde la niñez o adolescencia temprana.
Se recomienda extrapolar esta acción educativa a otros hogares de ancianos y círculos de abuelos en la provincia, por los beneficios que les reporta en el orden personal y la importante información que proporciona para el diagnóstico de salud odontológico en general.
Referencias bibliogrÁficas
1. Bascones MA. Tratado de odontología. Madrid: Trigo, 1998; t 4:115-23.
2. Velazco E, Machua E, Martínez SA, Bullon P. Salud oral en el anciano institucionalizado. Arch Odontol 2000;10(19):556-65.
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4. Rojas Ochoa F. Estado de salud en la tercera edad. La Habana: ECIMED, 1993.
5. Carrobelo C, Rubio V. Llegar a viejo una gracia que da la vida. Bohemia 2004; (4): 28-39.
6. García Clavijo J. ¿Nos estamos poniendo viejos? Madrid: Editorial Imserso, 2002:23. (Publicación UDP: nr 203)
7. Anuario demográfico de Santiago de Cuba. Centro de Estadística Territorial de Santiago de Cuba .La Habana: ONE, 2003: 4.
8. Sanjurjo MC, Berenguer M, González E, Salvador S, Delgado W. Modificación de conocimientos sobre salud bucal en el adulto mayor del Consejo Popular Los Maceo. 2001 [ biblioteca virtual en línea] [consulta: 9 nov 2004].
9. Adulto mayor: Aspectos psicoafectivos del envejecimiento [biblioteca virtual en línea] <> [consulta: 9 nov 2004].
10. Pol Samalea L, Pol Samalea L, Turcaz Castellanos IM, Pérez Fariñas NA, Calzado de Silva MC. Estado de salud bucal del adulto mayor de las casas de abuelos del Reparto Sueño [biblioteca virtual en línea] http://www.scu.sld.cu/articulos_cient.php [consulta: 7 abril 2005].
11. Villasana CH, González PA. Psicogerontología. En: Bullon Fernández P, Velazco Ortega E. Odontoestomatología geriátrica [La atención odontológica integral al paciente de edad avanzada]. Madrid: IM y C, 2000:56-60.
12. Carvajal LP, Zamora GR. Demografía y sociología del envejecimiento. En: Bullon Fernández P, Velazco Ortega E. Odontoestomatología geriátrica [La atención odontológica integral al paciente de edad avanzada]. Madrid: IM y C, 2000: 17-25.
13. Pinilla M. La salud bucodental y calidad de vida. Rev 60 y Más 2001;(199):40-4.
14. Jiménez Pérez J, Esquivel Hernández RI, González-Celis Rangel AL. La percepción de salud bucal como medida de la calidad de vida en ancianos. Rev ADM 2003;60(1):19-24.
15. Vicente Murcia JC. La boca del mayor [artículo en línea] [consulta: 12 abril 2005].
16. Cómo vivir junto a nuestros ancianos [biblioteca virtual en línea] [consulta: 7 abril 2005].
17. Gómez Juanola M, Machín Díaz MJ, Roque Acanda K, Hernández Medina G. Consideraciones acerca del paciente geriátrico. Rev Cubana Med Gen Integr 2001;17(5):468-73.
18. Ortalá Siscar C. Protocolo de atención al adulto mayor. Prevención de caries. Arch Odontoestomatol 2001;17(7):505-7.
19. Zorrilla García AE. El envejecimiento y el estrés oxidativo. Rev Cubana Invest Biomed 2003;21(3):178-85.
20. Bustillo G. Técnicas participativas de educadores cubanos y juegos didácticos. La Habana:MINED,1996; t 1:28-32.
Dra. Blanca Lázaro Soto Máximo Gómez nr 190, San Luis, Santiago de Cuba
1 Especialistas de I Grado en Estomatología General Integral. Instructores
CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO
Lázaro Soto B, Frómeta Díaz L, Bychkó Trujillo ND, Padró Blanco D, Pérez Capote R. Modificaciones del conocimiento sobre salud bucal en adultos mayores institucionalizados en el municipio de San Luis [artículo en línea]. MEDISAN 2006;10(esp). [consulta: fecha de acceso].

Necesidad de rehabilitación protésica en ancianos institucionalizados

Revista Cubana de Estomatología
ISSN 0034-7507 versión on-line
Rev Cubana Estomatol v.44 n.3 Ciudad de La Habana jul.-sep. 2007

Instituto Superior de Ciencias Médicas. Facultad de Tecnología de la Salud “Dr. Juan Manuel Páez Inchausti”, Santiago de Cuba

Resumen
Se realizó un estudio de intervención terapéutica para determinar la necesidad de prótesis dental en ancianos institucionalizados en Palmarito de Cauto, municipio Mella, durante el período comprendido de mayo a agosto del 2006. El universo constituido por 26 gerontes; a todos se les efectuó un examen bucal y se les aplicó un cuestionario sobre los temas que abordó la investigación, donde la caries constituyó la causa mayor de la pérdida dentaria. El grupo de edad que se observó con mayor frecuencia en la institución fue de 75 a 79 años y la prótesis total superior la que más se necesitó. Se recomienda extender el estudio a otros hogares ancianos y centros institucionales del país para satisfacer las necesidades de este segmento de la población.
Palabras clave: necesidad, prótesis, hogar de ancianos.
Los servicios que brinda la especialidad de Prótesis Estomatológica, al igual que el resto de las especialidades médicas, resultan una necesidad de la población, de ahí que la rehabilitación protésica debe estar encaminada a la satisfacción de los grupos priorizados urbanos y rurales que lo demanden, determinados por el análisis de la situación de salud. En este sentido, la tercera edad es una prioridad en nuestro Sistema Nacional de Salud por las consiguientes dificultades dentógenas de alimentación y comunicación que constituyen penosos y perturbadores problemas en este grupo de edad que no siempre resultan fáciles de tratar.Debido a todos los cambios fisiológicos, psicológicos y eventualmente patológicos que experimenta la persona de edad avanzada en la superación de sus problemas gerontológicos, supone que el personal de salud cada día se entregue a la prestación del servicio con el amor y entrega que ellos merecen. Para realizar este estudio se escogió el municipio “Mella” por mostrar una alta prevalencia de caries dental, seguida de disfunción masticatoria y considerable número de pacientes con pérdida dentaria, que ponen de manifiesto una gran necesidad de tratamientos protésicos en Palmarito de Cauto, con su mayor incidencia en el Hogar de Ancianos de esta misma área de salud, con el objetivo de determinar la necesidad de rehabilitación protésica, ya que para lograr salud general, es necesario la salud del aparato masticatorio, y precisamente la prótesis puede, en gran medida, devolver algunas de las funciones perdidas y mejorar la sonrisa como tarjeta de presentación que se ofrece en las relaciones de la vida diaria.
Métodos
El trabajo se realizó en el Hogar de Ancianos de Palmarito, correspondiente al municipio “Mella”, entre los meses de mayo y agosto del 2006. El universo estuvo constituido por 26 gerontes institucionalizados en régimen interno de 60 y más años de edad, de ambos sexos, a los que se le realizó un cuestionario con previa aprobación por los encuestados, donde se recogieron las causas de la pérdida dentaria, tipos de rehabilitación protésica que necesitaban, y en el caso de los portadores, se evalúo el estado de la prótesis que portaban, considerándose de la siguiente forma:Adecuados: cuando el aparato protésico reunía los requisitos de retención, soporte, estabilidad, estética y no hubo presencia de estados inflamatorios, o cuando existían todos los dientes naturales del paciente.No adecuado: cuando era desdentado parcial o total y no tenía prótesis, o cuando la tenía, esta no cumplía los requisitos estéticos y funcionales por la que fue concebida, con existencia o no de alteraciones de la mucosa bucal, o cuando en presencia de desdentamiento el paciente no la deseaba.Se confeccionaron tablas representativas para el análisis de los resultados y se emitieron recomendaciones.
Resultados
Lo primero que llama la atención en la tabla 1 es que el sexo masculino predominó en el Hogar de Ancianos de Palmarito con 16 gerontes (61,5 %), y que las edades de 75 a 79 años constituyeron las de mayor ingreso en este centro institucional en uno y otro sexos.
Tabla 1. Pacientes geriátricos institucionalizados según edad y sexo
Edades
Sexo
Masculino
Femenino

No.
%

No.
%
60-64
2

12,5
1
10
65-69
3
18,7
1
10
70-74
2
12,5
2
20
75-79
5

31,2
4
40
80 y más
4

25
2
20
Total
16
100
10
100
En la tabla 2 se describen las principales causas de la pérdida dentaria, donde la caries resultó la de mayor incidencia en los geriátricos del Hogar de Ancianos con 14 (53,8 %).
Tabla 2. Pacientes geriátricos encuestados según causa de pérdida dentaria
Causas
Geriátricos

No.
%
Caries
14

53,8
Parodontopatías
8
30,7
Traumas
4
15,3
Total
26
100
Se registró en tabla 3 un predominio de los portadores de prótesis con 16 (61,5 %), y se valoraron el estado de estas en la tabla 4, donde 12 geriátricos usaban aparatos protésicos inadecuados (75 %), debido a que ya rebasaban los 5 años de confeccionados y algunas no cumplían los requisitos estéticos y funcionales. La falta de recursos materiales y humanos no había permitido rehabilitar a este grupo de gerentes; solo en 4 (25 %) eran adecuados.
Tabla 3. Pacientes geriátricos según presencia de tratamiento rehabilitador
Tratamiento rehabilitador
Geriátricos

No.
%
Portadores
16

61,5
No portadores
10
38,5
Total
26
100
Tabla 4. Pacientes geriátricos según estado de la prótesis
Estado
Geriátricos

No.
%
Adecuados
4

25
No adecuada
12
75
Total
26
100
En la tabla 5 se observa que el tratamiento rehabilitador que más se necesitó fue la prótesis total superior con 9, seguida de la total superior e inferior acrílica con 8, y que el grupo de 75 a 79 años fue el que más demandó del servicio protésico.
Tabla 5. Edades según tipo de rehabilitación necesitada
Edades
Tipos de rehabilitación
TSI
TS
TI
TS y PIA
PAS
PAI
PASI
60-64
-
-
-
2
-
1
-
65-69
-
2
-
2
-
-
-
70-74
1
1
-
1
-
-
1
75-79
2
5
-
2
-
-
-
80 y más
4
1
-
1
-
-
-
Total
7
9
-
8
-
1
1

Discusión
Con este trabajo pudimos demostrar que la calidad de vida y salud general del geronte están íntimamente unidas a la salud bucal; 1 pero la actitud de los senescentes hacia su salud oral es frecuentemente negativa, ya que tienden a aceptar las enfermedades bucodentales como crónicas, a consecuencia del envejecimiento, y no buscan atención estomatológica porque no sienten la necesidad de tratamiento. 2 La mayor parte de los trabajos sobre salud bucodental de los gerontes institucionalizados en países europeos reflejan una grave situación, pues ellos se encuentran entre los miembros de la comunidad con peor salud bucal y más altas necesidades insatisfechas de tratamiento bucodental, lo que es importante mejorar el sistema de atención que brindamos. 3Resulta pertinente referirnos a las caries como una de las causas fundamentales en la pérdida dentaria. Además los hábitos higiénicos inadecuados, incrementa la enfermedad que constituye una de las afecciones más comunes en la población mundial pues debido a su carácter transmisible, endémico y pandémico progresivo, es la causa prácticamente de la totalidad de las pérdidas dentarias en los habitantes de todo el orbe. Por otro lado, como se trata de un proceso irreversible, aunque se puede detener o controlar y obturarse (cicatriz artificial) los dientes afectados, nunca se conseguirá un sustituto íntegro.1 Con respecto a los tratamientos protésicos en pacientes de edad avanzada, han aumentado espectacularmente en los últimos tiempos. 4 Resultan de gran importancia la adaptación y el buen funcionamiento de las dentaduras postizas, al menos cada 2 años, si estas son completas, y cada 6 meses si son parciales, y no deben permanecer por más de 5 años en la boca, aunque hayan sido confeccionadas rigurosamente con todos los principios biomecánicos, pues se producen cambios en los tejidos de sostén de los portadores. 5Los resultados obtenidos en este estudio, se deben a la acción preventiva, ya que constituye un grupo priorizado para los profesionales de esta especialidad en los servicios estomatológicos y para la labor de terreno con un enfoque comunitario e institucional, en el que son beneficiados los ancianos de nuestro pais. 6,7Es necesario enfatizar la labor educativa para que nuestros adultos mayores acepten el tratamiento rehabilitador en su totalidad, porque en la actualidad, las prótesis implantosoportadas, diseñadas sobre todo para los ancianos, presentan más aceptación en su estética y destino. 4 Este grupo etáreo de 60 años y más, existen cambios fisiológicos degenerativos en todos los sistemas del organismo, agravado por la pérdida de los dientes, reducción de los corpúsculos del gusto, así como su distribución, pues se reduce la capacidad de secreción de las glándulas salivales, y además se disminuye la motilidad intestinal. La masticación constitutye el cambio motor bucal más frecuente reflejado en el anciano, por la menor habilidad para adecuar los alimentos para su deglución, por lo cual tienden a dejar los mismos triturados y distribuidos en partículas de mayor tamaño, ya que esta musculatura decrece el tono y aumentan la debilidad muscular, la fatiga y el cansancio al masticar. 8,9 Por estas razones, ante la evidencia de necesidad protésica, se debe rehabilitar al paciente, y si existe pérdida del proceso alveolar o zona primaria de soporte en prótesis totales, se tienen opciones para incrementar o compensar la pérdida del proceso mediante cirugía de aumento de reborde alveolar o colgajos deslizantes. El estudio nos permitió corroborar que es insuficiente la atención estomatológica que brindamos en este segmento de la población, por lo que debemos no demostrarles lástima, sino ofrecerles la atención esmerada que ellos se merecen para asegurarles su calidad de vida, y la rehabilitación protésica forma parte de ella.
Summary
Denture requirements for older people in homes for the elderly.
A therapeutic intervention study was performed to determine denture requeriments in old people who reside in a home for the elderly located in Palmarito de Cauto, Mella municipality, from May to August, 2006. The universe of study was 26 old persons who had oral examination and were questioned about the topics of the research study. Caries were the main cause of the loss of teeth. The 75-79 years age group was predominant and the upper denture was the most needed. It was recommended that this type of study be extended to other homes for the elderly and assistance centers of the country in order to meet dental needs of this population section.
Key words: need, denture, home for the elderly.
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Recibido: 3 de mayo del 2007. Aprobado: 30 de mayo del 2007. Dr. Leonardo Núñez Antúnez. Calle 12 No. 159 esquina 13, Rpto. Santa Bárbara, Santiago de Cuba. Teléf. 641822. email:
leo@lna.uo.edu.cu
1 Especialista de II Grado en E.G.I. MsC. en Atención Comunitaria de Salud Bucal.2 Especialista de II Grado en Prótesis Estomatológica. MsC. en Medicina Natural y Tradicional.3 Especialista de I Grado en Prótesis Estomatológica. MsC. en Atención Comunitaria de Salud Bucal.4 Dra. en Ciencias. Especialista de II Grado en Anatomía Humana.

© 2008 1995, Editorial Ciencias médicasCalle 23 # 177 entre N y O (Edificio Soto), Piso 2 Vedado, Plaza, Ciudad de La Habana, Código postal
10400Cuba

miércoles, 4 de junio de 2008

Vivir con un Enfermo de Alzheimerpor
Maximina Rodríguez Fernández.
Psicóloga y Experta en PsicogeriatríaCorreo

En la vida hay muchos acontecimientos que trastocan toda nuestra existencia futura. Uno de ellos y, que nadie espera, es que te comuniquen que una persona cercana y significativa para ti tiene Alzheimer, una demencia.
Enfermedad orgánica, degenerativa y progresiva que afecta a las capacidades intelectuales superiores (memoria, razonamiento, lenguaje,...) y que hace que el enfermo pase a depender, progresivamente, de los demás para el desarrollo de sus actividades de la vida diaria.
Desde ese momento se suceden un maremagnum de sentimientos (incertidumbre, miedo, negación, ...........), dudas y situaciones que si no se afrontan y asumen como producidas por la enfermedad; pueden desestabilizar perpetuamente el sistema familiar, la vida del cuidador principal, y provocar el llamado “síndrome del cuidador” (desgaste físico y psíquico).
Cuando nos hacemos cargo del cuidado de nuestro enfermo no nos paramos a pensar en los cambios a corto, medio y largo plazo que se van a producir en nuestra vida y nuestro entorno. Los cambios que puede conllevar son:
- Cambios en las relaciones familiares (asumir nuevas tareas, conflictos,.....)
- Cambios en el trabajo y en la situación económica (absentismo, abandono, aumento de los gastos,....)
- Cambios en el tiempo libre (disminución del tiempo dedicado al ocio, a la familia, a los amigos, ........ A UNO MISMO)
- Cambios en la salud (fatiga, alteraciones del sueño,........)
- Cambios en el estado de animo ( miedo, culpabilidad, preocupación, tristeza, ansiedad,.......)
Hay familias que ante una situación problemática, como puede ser la enfermedad de un ser querido se une, pero también puede ocurrir que se rompa la unidad familiar. En la enfermedad de Alzheimer el enfermo necesita supervisión (en un primer momento) y posteriormente va necesitando ayuda las 24 horas del día. Por ello hay que prepararse, unirse, trabajar en equipo toda la familia para que el enfermo y toda la familia, sobre todo el cuidador principal tengan calidad de vida y no tengan que abandonar o por lo menos sean pocos los cambios en sus proyectos de vida.
Cuando se asume el papel del cuidador principal, por imposición otras por elección; no se sabe la mayoría de las veces (ni en la teoría) lo que le va a suceder a ese ser querido que padece una demencia; porque no se conoce realmente la enfermedad, porque cada persona es individual, y el enfermo es una persona, porque la evolución es variable, y la sintomatología se manifiesta de diferente manera en cada uno de ellos.
Hay que ser consciente de que para que el cuidado del enfermo en cualquiera de sus fases, el cuidador principal tiene que manifestar una buena salud física y mental, previniendo el anteriormente citado “síndrome del cuidador”.
Para ello es muy importante la información y formación en todos los aspectos que repercute esta enfermedad, así como pedir ayuda cuando lo necesita, apoyo psicológico, social y familiar para el cuidado del enfermo, para que él pueda descansar y también realizar actividades fuera del entorno de la enfermedad.
Hay que aprender a cuidarse, dándose cuenta que es necesario el dedicarse tiempo a sí mismo, de que hay que poner limites al cuidado, pensando en el futuro. Y como no cuidar de la propia salud, haciendo ejercicio físico o alguna actividad relajante, aprendiendo a relajarse para evitar o minimizar las reacciones catastróficas antes momentos críticos.
Y sobre todo aprender a pedir ayuda, tanto a la familia y amigos (que participen en el cuidado del enfermo, o en el apoyo emocional al cuidador), como a las instituciones publicas y organizaciones y asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer; donde se ofrece información, asesoramiento y apoyo a los cuidadores, y donde se puede participar en algo tan interesante y beneficioso para el cuidador como los Grupos de Ayuda Mutua, donde en un espacio intimo y confidencial comparten con otros cuidadores de enfermos de Alzheimer experiencias personales, sentimientos, y es un espacio de aprendizaje y de desahogo emocional.
No hay que sentirse culpable por dejar un hueco, un tiempo en el cuidado de nuestro ser querido y dedicarse a uno mismo y a los demás miembros de la familia; el cuidado será con mucho mas cariño y sosiego, previniendo los momentos de nerviosismo y fatalismo; que repercuten directamente en la calidad de vida del enfermo, del cuidador y de la familia.
Primordial para hacer frente a nuestro enemigo (el Alzheimer) es saber de quien se trata. Por eso desde aquí queremos ofertaros la información básica para saber que le pasa a vuestro ser querido, comprenderlo y tratar de llevarlo lo mejor posible, con mucho amor, dignidad y naturalidad.

lunes, 2 de junio de 2008

Prevalencia de discapacidad mental en ancianos del Municipio Playa 1996. (Parte II)

Revista Cubana de Salud Pública
ISSN 0864-3466 versión on-line
Rev Cubana Salud Pública v.25 n.1 Ciudad de La Habana ene.-jun. 1999
Escuela Nacional de Salud Pública "Carlos J. Finlay"

Prevalencia de discapacidad mental en ancianos del Municipio Playa 1996. (Parte II)*
Héctor Bayarre Vea, Alfonso Fernández Fente, Omar Trujillo Gras y Jesús Menéndez Jiménez

Resumen: La discapacidad mental, íntimamente relacionada con el incremento de la expectativa de vida, se considera entre los problemas más graves que tenemos que enfrentar en la presente década y en el próximo siglo xix. Con la finalidad de estimar la prevalencia de discapacidad mental de los ancianos del municipio Playa, se realizó un estudio descriptivo en esta población. Para ello se escogió, mediante Muestreo Estratificado Polietápico, una muestra de 968 ancianos que residían en este territorio entre el 1 de julio de 1995 y 30 de junio de 1996. La información se obtuvo mediante el Miniexamen del Estado Mental (MEM), el índice de Lawton (IL), y de una encuesta que contenía información socio-demográfica. El procesamiento de la información incluyó la estimación puntual y por intervalos de tasas crudas y específicas de prevalencia, y distribuciones de frecuencia absolutas y relativas. Se constató una discapacidad mental del 13,0 % (10,2-15,7). El recuerdo con el 47,4 % y el cálculo y la atención con 44,4 % fueron las esferas de mayor afectación. Además, se observa un incremento de este tipo de discapacidad con la edad, con predominio del sexo femenino (14,9 %); en tanto ésta disminuye en la medida en que se incrementa la escolaridad.
Descriptores DeCS: PERSONAS CON INCAPACIDAD MENTAL; ESPERANZA DE VIDA; ANCIANO.
La discapacidad mental, relacionada con el incremento de la expectativa de vida, se considera entre los problemas más graves que hay que enfrentar en la presente década y en el próximo siglo xxi.1 Su evaluación es difícil, ya que ésta es consecuencia de interacciones entre alteraciones estructurales y funcionales del organismo, unido a una multitud de factores psicológicos y sociales.2
Para el estudio de la discapacidad mental, o deterioro cognitivo, se han creado varios instrumentos, pero no es hasta 1975, con la creación por Folstein, Folstein y Mc Hugh del Miniexamen del Estado Mental (MEM), que se logra un cuestionario que permite el pesquisaje del deterioro cognoscitivo o la caracterización del funcionamiento en esta esfera. Este instrumento, de amplio uso en la investigación en grupos comunitarios, abarca las áreas de la orientación, registro, atención, cálculo, recuerdo, lenguaje y construcción vídeo espacial.3,4
En Cuba se han realizado varios estudios para estimar la magnitud del deterioro cognitivo de los ancianos bajo régimen hospitalario, sin embargo, no encontramos investigaciones de este tipo en el ámbito comunitario, por lo que realizamos un estudio, con el propósito de estimar la prevalencia de discapacidad mental en la población anciana del municipio Playa.
Método
La investigación clasifica como un estudio de prevalencia, de tipo descriptivo, que se realizó en el municipio Playa; dado que este territorio está convenido con la Escuela Nacional de Salud Pública, por lo que es factible la realización de investigaciones que, como ésta, demandan de una importante colaboración por parte de los profesionales de la salud de las áreas objeto del estudio.
Universo y muestra
El universo estuvo constituido por 28 215 ancianos que residían en el municipio Playa, entre el 1 de julio de 1995 y el 30 de junio de 1996; se escogió una muestra de 962 ancianos, determinada a partir de la fórmula para el cálculo del tamaño de muestra en poblaciones finitas5 para lo cual se consideró, a partir de un pilotaje, una prevalencia de discapacidad mental del 40 %, un máximo error admisible del 4 % y una confiabilidad del 95 %. Se utilizó un efecto de diseño de 1,5 % y se estimó una caída muestral de aproximadamente el 2 %.
Para la selección definitiva, se utilizó como técnica muestral el Muestreo Estratificado Polietápico.5 Finalmente, fueron entrevistados 949 ancianos; los 13 restantes no dieron su consentimiento para participar en la investigación.
Ética
Se contó con el consentimiento oral y escrito de los ancianos que resultaron seleccionados, o en su defecto, con la aprobación de personas responsabilizadas con él, para lo cual se confeccionó una planilla (Anexo I). Además se mantuvo la confidencialidad de los datos recogidos en las entrevistas.
Variables
Para estimar la prevalencia de discapacidad mental global y específica se estudiaron las siguientes variables: Presencia de discapacidad mental, Edad, Sexo, Principales alteraciones del MEM, Ocupación y Escolaridad.
La discapacidad mental se consideró presente si el anciano obtuvo menos de 24 puntos en el MEM, y ausente en caso contrario (Anexo II).
Técnicas y procedimientos
La información se obtuvo por la aplicación del Miniexamen del Estado Mental, y una encuesta de variables socio-demográficas.
La aplicación de los instrumentos se realizó con la siguiente secuencia:
Se aplicó el MEM y si el anciano obtuvo una puntuación menor de 24 puntos se consideró que existía deterioro cognoscitivo, en cuyo caso no se le aplicó la encuesta de variables socio-demográficas.
Se aplicó la encuesta de variables socio-demográficas en aquellos ancianos que no resultaron excluidos en el primer paso, en caso contrario, se le aplicó esta encuesta a familiares o convivientes con éste.
La aplicación fue realizada por los autores del trabajo apoyados por residentes de primer año de Bioestadística, psicólogos y médicos de la familia que se motivaron con la investigación. Los entrevistadores pasaron un adiestramiento, consistente en un seminario que fue impartido por los investigadores. Además, los autores realizaron un control de calidad al 10 % de los entrevistas seleccionadas aleatoriamente durante la ejecución del trabajo.
Se empleó el sistema (FOXBASE PLUS) para tratamiento de datos. Para dar cumplimiento al objeto del estudio se estimaron las tasas de prevalencia de discapacidad mental global y específicas según variables de interés, tanto puntual como por intervalos. La información se procesó a través de los programas SPSS ver. 7.0.0 para WINDOWS 95 y ERMU.5 Los resultados se exponen en cuadros estadísticos.
Para la ejecución del estudio se realizaron coordinaciones a escala municipal, del área de salud y de los consultorios del médico de la familia que resultaron seleccionados, lo cual permitió la recogida de la información necesaria para dar cumplimiento al objetivo propuesto.
Resultados
La estimación de la discapacidad mental, en ancianos del municipio Playa, durante el período bajo estudio, arrojó una prevalencia puntual del 13,0 %, con un intervalo de confianza del 95 % que oscila entre el 10,2 y el 15,7 %.
La prevalencia de discapacidad mental según edad, se muestra en la tabla 1. En ella se observa un incremento con la edad, con tasas que se mueven entre el 5,1 % (IC: 2,9 % - 17,3 %), para el grupo comprendido entre 60 y 69 años y 13,7 % (IC: 28,5 % - 46,9 %).
En la tabla 3 se muestra la prevalencia de la discapacidad mental según la ocupación. Como se observa, los desocupados que presentan discapacidad mental son 121 ancianos, con una prevalencia del 15,0 % (11,7 % - 18,4 %) lo que contrasta con solo dos ancianos que se mantenían ocupados y que se encuentran discapacitados, para una prevalencia del 1,3 % (0,3 % - 2,2 %). Es de señalar que estos casos corresponden a un anciano que está amputado de un miembro inferior, pero que se mantiene laborando en su casa por cuenta propia, y el otro se encuentra trabajando en actividades agrícolas.
La prevalencia de discapacidad mental según la escolaridad se muestra en la tabla 4. Hay un decremento de la discapacidad con el incremento de la escolaridad, es decir, los mayores niveles de discapacidad son del grupo de analfabetos, con tasa de 53,8 % (38,0 % - 69,0 %). La menor prevalencia, con 2,7 % (1,0 % - 4,4 %) corresponde a los universitarios.
La tabla 5 muestra las principales alteraciones del MEM en los grupos de discapacitados y de no discapacitados; así, las principales alteraciones detectadas desde el punto de vista del estado mental, se relacionan fundamentalmente con el recuerdo (450 ancianos, 47,4 %), seguido por las alteraciones en el cálculo y la atención (421 ancianos, 44,7 %), resultados que contrastan con la dificultad en el registro (18 ancianos, 1,9 %) y con el lenguaje (43 ancianos, 4,5 %).
La aparición de estas alteraciones en relación con la presencia o no de discapacidad mental, evidencia que en una elevada proporción de individuos donde no se pudo diagnosticar este tipo de discapacidad presentan serias dificultades en el cálculo y la atención (308 ancianos, 32,5 %) y en el recuerdo (343 ancianos, 36,1 %). Observe que estos son los dos únicos aspectos con predominio de alteraciones en ancianos cuyo puntaje total se encuentra entre 24 y 30 puntos.
Discusión
Al analizar la prevalencia de la discapacidad mental, otros autores3,6-8 que usaron el MEM para la obtención de la información, reportan una similar, aunque es de señalar que varios de estos estudios se basaron en cohortes pequeñas, de un solo sexo o cohortes que incluían los muy viejos o bien los más jóvenes, lo cual limita la comparación.
Bond9 plantea que el estado mental es determinante para la independencia del anciano; el deterioro mental también está asociado a la reducción de la capacidad funcional y, por lo tanto, los ancianos con alteraciones mentales pueden llegar a ser altamente discapaces.
El incremento de la discapacidad mental con la edad, es semejante a lo reportado en la literatura consultada,10,11 que refiere que con el decursar de los años la capacidad perceptual, el razonamiento inductivo, la simbolización, así como la inteligencia verbal y el coeficiente intelectual, van en decremento.
Otro interesante grupo de investigadores12-14 se refieren a los cambios que se producen en la memoria con el incremento de la edad. La mayoría considera que existe una lentitud generalizada en el procesamiento de la información a medida que avanza la edad. Además, es de suponer que este declinar de la capacidad mental con la edad del anciano es lógico, dado el deterioro biológico y funcional que sufre el individuo al envejecer.
En el proceso del envejecimiento se afectan algunas funciones fisiológicas; sin embargo, hoy día, se acepta que la mayoría de las personas no manifiestan alteraciones que influyan marcadamente en su funcionamiento intelectual hasta que pasan los 80 años.
Al igual que en otras poblaciones de ancianos,15 el sexo femenino presenta una prevalencia de discapacidad mental mayor que el sexo masculino. En realidad no se conocen sus causas. Sin embargo, este hallazgo probablemente se deba a que el sexo femenino es mayoría en el grupo de 80 y más años, lo cual posibilita que sean más afectados y limitados. Por otra parte, la pobre incorporación de la mujer de estos grupos etáreos al trabajo, por las costumbres sociales, puede que haya posibilitado que la pérdida de la habilidad y la rapidez de ejecución ante situaciones complejas y con varias actividades simultáneas, sea mayor para este sexo.
La actitud del anciano que manifiesta un sentimiento de apatía y resignación que frena su iniciativa de buscar la manera de mantenerse en activo, es la que hace que éste no contrarreste las limitaciones psíquicas que experimenta.15 Por lo que puede suponerse que la declinación de las habilidades se deba más a la falta de entrenamiento y al abandono de la actividad que al proceso biológico propiamente dicho.
Como dijo Perogrullo: "si el uso excesivo lleva al desgaste, la falta de uso lleva a la atrofia".15 Este principio se aplica muy bien a las capacidades físicas y psicológicas del hombre y la mujer que envejecen.
La prevalencia de discapacidad mental encontrada según la escolaridad coincide con la de otros estudios,7,8,12-14,16 lo que hace suponer en la medida en que el anciano tiene un menor nivel escolar se ven más limitadas sus motivaciones e intereses, lo que interfiere en la calidad de sus procesos intelectuales y en su capacidad mental en general. Además, la forma de medir la discapacidad mental, a través del MEM, puede llevar a posiciones desventajosas a quienes tienen una subescolaridad, pues algunas de las tareas tienen que ver con el dominio de operaciones aritméticas y la utilización del lenguaje escrito. Similar situación se les ha presentado a otros investigadores, no obstante el MEM sigue siendo un método universalmente extendido para evaluar el funcionamiento cognoscitivo del anciano.
Los resultados de las alteraciones más afectadas en el MEM son similares a los de otros trabajos.12-14,16 Se puede afirmar que el recuerdo, el cálculo y la atención son las funciones mentales que primeramente se ven alteradas en el individuo de edad avanzada.
Como señalan otras investigaciones,17,18 esto puede que se deba a que los ancianos, para la realización de tareas que demandan del cálculo y la atención, requieren un mayor esfuerzo, por la falta de entrenamiento en este tipo de actividad. Además, el recuerdo se deteriora como consecuencia de una mayor lentitud de procesamiento, propio del incremento de la edad. Respecto a los efectos del envejecimiento sobre la memoria, las investigaciones más recientes19 señalan que las causas por las que se producen trastornos mnésicos son complejas, ya que existe una base biológica (cambios o pérdidas de células cerebrales) y factores psicosociales, probablemente de mayor importancia que las limitaciones somáticas: nivel bajo de inteligencia, falta de hábito para recordar por tener una vida rutinaria y falta de motivación, entre otros.
Anexo I. Planilla de consentimiento
Yo _________ me comprometo a participar en la investigación PREVALENCIA Y FACTORES DE RIESGO DE DISCAPACIDAD EN EL ANCIANO DEL MUNICIPIO PLAYA, bajo el compromiso por los autores de no divulgar ninguna información relativa a mi persona
NOMBRE Y APELLIDOS
FIRMA
Anexo II. Encuesta para medir la discapacidad mental
Datos generales
Nombre: ________ Fecha: ______
Policlínico: ________ Consultorio: _______
I. Miniexamen del Estado Mental
I. Orientación
1. Día de hoy _____________
(máximo 10 puntos)
2. Mes _____________
Interrogar al anciano sobre fecha de hoy, estación del año, etc. Interrogar al anciano acerca del nombre de la calle donde habita o vive, número de su casa.
3. Año_____________
4. Día de la semana_____________
5. Estación _____________
6. Dirección _____________
¿En qué ciudad estamos?
7. Número de la casa_____________
¿Qué provincia?
8. Ciudad_____________
¿Qué país?
9. Provincia _____________

10. País_____________
II. Registro:
11. Pelota _____________
(máximo 3 puntos)
12. Bandera_____________
Explorar la capacidad de memoria. Repetir despacio las palabras: PELOTA/BANDERA/ÁRBOL.
13. Árbol_____________
Repetirlas hasta 6 veces para que el anciano las aprenda. Registrar los intentos.
# de intentos_____________
III. Cálculos y Atención:
14- 93_____________
(máximo 5 puntos)
15- 86_____________
Contar desde 100 hasta abajo restando 7. Para después de 5 respuestas: (93, 86, 79, 72, 65). Dar un punto por cada respuesta correcta. Si el sujeto no puede realizar las tareas, debe deletrear la palabra MUNDO de atrás hacia delante. Dar un punto por cada letra bien ubicada. Ej.: ODNUM=5 / ODMUN=3
16- 79_____________
17- 72 _____________
18- 65 _____________
19. No. de letras bien ubicadas: _____________
IV. Recuerdo:
20. Pelota _____________
(máximo 3 puntos)
21. Bandera _____________
Preguntar por las tres palabras repetidas previamente. Un punto por cada respuesta correcta.
22. Árbol_____________
V. Lenguaje:

(máximo 9 puntos)
23. Reloj _____________
- Mostrar al anciano un reloj y preguntarle:
24. Lápiz _____________
"¿Qué es esto?". Repetir lo mismo para el lápiz. Un punto por respuesta correcta.

- Repetir la frase: "Ni sí, ni no, ni peros".
25. Repetición _____________
- Realizar una orden en 3 tiempos (tomar un papel con la mano derecha, doblarlo por la mitad y ponerlo en el piso).
26. Coger el papel con la mano derecha _____________
27. Doblarlo por la mitad _____________

28. Ponerlo en el piso _____________
- Leer y obedecer: CIERRE LOS OJOS.
29. Cerrar los ojos _____________
- Escritura: Orientar al sujeto para que escriba una frase u oración.
30. Escritura de la oración _____________
- Copiar un dibujo del Test de Bender.
31. Dibujo _____________
Puntuación:
Sumar el número de respuestas correctas.
En las respuestas del Aspecto III, incluir los ítems del 14 al 18 ó el ítem 19, pero no ambos.
El máximo de puntos es 30.
Summary: Mental impairment, closely related to increased life expectancy, is one the most serious problems at present and for the next century. A descriptive study of aged people was carried out in Playa municipality with a view to estimating the prevalence of mental disability of elders living there. To this end, a sample of 968 older people, who lived in the territory from July 1st, 1995 to June 30ht, 1996, was selected by a Multiphase Strativied Sampling. Data was gathered using the Minimental state examination (MSE), Lawton´s index (IL), and a survey with socio-demographic information. Data treatment included point and interval estimation of gross and specific prevalence rates and relative and absolute frequency distributions. A mental disability of 13 % was found (10.2 - 15.7). Memory with 47.4 % and calculation and attention with 44.4 % were the most affected fields. Furthermore, it was observed that this type of disability increases with age and females are predominant (14.9 %) whereas it dicreases with increasing educational level.
Subject headings: MENTALLY DISABLED PERSONS; LIFE EXPECTANCY; AGED.
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Autonomía y validismo en la tercera edad

Revista Cubana de Medicina General Integral
ISSN 0864-2125 versión on-line
Rev Cubana Med Gen Integr v.17 n.3 Ciudad de La Habana Mayo-jun. 2001


Autonomía y validismo en la tercera edad
Jesús L. Reguera Naranjo,1 Lex Cervera Estrada,2 Reinaldo Rodríguez Ferra,3 Isel Pereira Jiménez4 y Jorge L. Pérez Rivero5

Resumen
Se realizó un estudio de intervención con el objetivo de conocer el grado de autonomía y validismo alcanzado por la tercera edad en 2 consultorios del Médico y la Enfermera de la Familia pertenecientes al Policlínico Comunitario "Tula Aguilera" del municipio Camagüey. El universo de trabajo correspondió a 215 pacientes entre los 60 y 89 años de edad a los que se les aplicó una encuesta antes y después de nuestra intervención. Los resultados muestran que antes del trabajo predominó una evaluación desfavorable en el comportamiento y conocimiento sobre autonomía y validismo que se incrementa con la edad y el sexo femenino. Después de la intervención se observó mejor comprensión de la autonomía y validismo por edad y sexo.
La población anciana es la que con mayor rapidez está creciendo a nivel mundial, y Cuba no queda excluida de este comportamiento.1 El envejecimiento involucra cierto número de cambios anatómicos, fisiológicos, psicológicos y sociales, es decir, una declinación en la función del organismo como un todo, si bien no todos los órganos envejecen al mismo tiempo.2
El envejecimiento de los seres humanos es el resultado de la interacción compleja de varios factores, y en esta etapa no sólo afectan los problemas de salud, sino otro grupo de factores sociales que conllevan a ser considerados los ancianos como difíciles, por quienes los rodean.3,4
A pesar de los cambios orgánicos, las modificaciones del aspecto y el empobrecimiento gradual de las capacidades, el anciano no está exento de potencialidades creativas y de necesidades emocionales.5 La pérdida de ocupaciones en la familia, en el grupo y en el trabajo, conducen a inadaptación social. La gerontología preventiva tiene como objetivo lograr un estado de salud que permita al anciano conservar al máximo la expectativa de vida activa, y mantener un alto nivel funcional, preservarlo en su domicilio y en el medio social donde ha vivido, siempre que existan las condiciones requeridas.4 Ello se define como autonomía y validismo.
La autonomía es la capacidad del anciano de satisfacer las actividades básicas e instrumentadas de la vida diaria, y el validismo es la capacidad física y mental del anciano para desarrollar las actividades básicas e instrumentadas de la vida diaria.
Con este trabajo nos proponemos determinar el grado de autonomía y validismo en un grupo de pacientes de la tercera edad.
Métodos
Se realizó un estudio de intervención con el objetivo de identificar el grado de autonomía y validismo alcanzado en el adulto mayor en 2 consultorios del Médico de la Familia del Policlínico Docente "Tula Aguilera" del municipio Camagüey, desde diciembre de 1998 hasta febrero de 1999.
El universo de estudio lo constituyeron los 215 pacientes de 60 a 89 años de edad, los cuales fueron seleccionados de las historias clínicas familiares de los consultorios (fuente primaria), a los que se les aplicó una encuesta diseñada al efecto y que respondía a los objetivos de la investigación y a la bibliografía revisada y que contempló las variables grupos de edades, sexo, participación familiar, toma de decisiones, intervención familiar y apoyo familiar. Una vez confeccionada la misma se convirtió en el registro primario.
Durante el mes de diciembre se aplicó la encuesta, en el mes de enero se realizó la intervención y se capacitó al equipo de salud del consultorio, quienes a su vez transmitieron lo orientado a las brigadistas sanitarias y promotores de salud, y en el mes de febrero se volvió a aplicar la encuesta nuevamente.
Los datos obtenidos fueron procesados de forma computadorizada, utilizándose estadísticas descriptivas, y los resultados se expresaron en tablas.
Resultados
En la tabla 1 se analiza la distribución según grupos de edades y sexo, donde se observa que el mayor predominio fue en las edades de 75-79 años, al igual que el comportamiento en cuanto al mayor número del sexo femenino.
La tabla 2 valora el análisis de la autonomía y validismo por grupos de edades antes de nuestra intervención, donde apreciamos que en la evaluación realizada en 143 pacientes (66,50 %) era malo, en 58 (26,28 %) regular y solo en 14 (6,52 %) se consideró bueno.

La tabla 3 muestra la valoración de la autonomía y validismo por sexo antes de la intervención, donde se observa que en ambos sexos predominaron las evaluaciones de regular y malo.
En la tabla 4 se observa el comportamiento de la autonomía y validismo por grupos de edades después de la intervención donde se muestra el nivel alcanzado posterior a esta. Es evidente su repercusión tanto en el seno familiar como fuera de este, notándose que la evaluación de mal disminuyó, mientras que la de regular y buena aumentó.
Al describir la tabla 5, que mide el comportamiento de la autonomía y validismo por sexo después de la intervención, quedó demostrado que fue efectiva la labor realizada por el Médico de la Familia en ambos consultorios al percibir los resultados, donde predominó en ambos sexos su aplicación.

Discusión
La población geriátrica nacional e internacional se caracteriza por un número mayor de representantes del sexo femenino, y por la disminución de esta a medida que avanza la edad y se sobrepasa la expectativa de vida.6
El proceso de envejecimiento puede variar de un individuo a otro en cuanto a la edad en que se comienza a hacer perceptible, la rapidez con que evoluciona y la secuencia en que se afectan los distintos órganos y sistemas. Todo esto hace que los adultos mayores formen un grupo de alta heterogeneidad, donde se aprecian grandes diferencias individuales desde el punto fisiopatológico.7
Las limitaciones visuales, auditivas, motoras y aquellas de tipo intelectual, reducen su autonomía e independencia en tal
medida que el enfoque a la atención de las necesidades que se le presentan a las personas envejecidas debe estar dirigido al cumplimiento de su terapia, con el fin de darle una solución adecuada.8
La ancianidad es una etapa vulnerable de la vida relacionada con el incremento de la inadaptabilidad en el núcleo familiar de los ancianos, manifestando sentimientos de soledad y tristeza.9 Por ello, la aceptación de funciones por parte de los ancianos, parece estar relacionada con la satisfacción de poder ayudar en el hogar en las actividades cotidianas que en él se realizan.9
Debemos reflexionar sobre la importancia de planificar estrategias de intervención dirigidas a promover una adecuada salud familiar, a través de un conjunto de acciones que le permitan a la familia desarrollar sus propios recursos psicológicos, y propiciar la autoayuda y la adopción de soluciones adaptativas ante situaciones conflictivas y de crisis.7
Conclusiones
Antes del trabajo predominó una evaluación desfavorable en el comportamiento y conocimiento sobre autonomía y validis-mo que se incrementa con la edad y en el sexo femenino.
Después de la intervención se observó mejor comprensión de la autonomía y validismo por edad y sexo, a pesar de que con el incremento de la edad ello disminuye.
Summary
An intervention study was carried out in order to know the degree of autonomy and soundness attained by the elderly from 2 family physician's offices of "Tula Aguilera" Community Polyclinic, in the municipality of Camagüey. 215 patients aged 60-89 were surveyed before and after our intervention. The results showed that before the intervention an unfavorable evaluation predominated in the behavior and knowledge about autonomy and soundness that increases with age in the females. After the intervention it was observed a better understanding of the autonomy and soundness by age and sex.
Subject headings: AGED; LIFE EXPECTANCY; HUMAN ACTIVITIES.
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Diagnóstico educativo sobre la enfermedad en pacientes diabéticos de la tercera edad

Instituto Nacional de Endocrinología
Diagnóstico educativo sobre la enfermedad en pacientes diabéticos de la tercera edad
Dra. Rosario García Suárez, Dr. Rolando Suárez Pérez y Dr. Ricardo Peralta Ventura

RESUMEN
Se realizó una investigación diagnóstica, de corte transversal, en un grupo de pacientes ancianos que asisten al Centro de Atención al Diabético para identificar las principales características y limitaciones de la educación en diabetes, en la tercera edad. Los pacientes tenían 60 años y más. Las variables generales y clínicas fueron tomadas de sus historias clínicas. Se exploró -mediante cuestionario de conocimientos, encuestas y observación directa- el grado de información teórica que poseían sobre la enfermedad; las destrezas para cumplir el tratamiento y su percepción sobre el grado de dificultad para entenderlo y cumplirlo. Se entrevistó al personal de salud que los atendía para indagar sobre las principales características, dificultades y necesidades educativas del grupo. Más del 80 % de los pacientes reflejó tener un nivel informativo aceptable sobre la enfermedad, pero las destrezas para ejecutar las diferentes técnicas de tratamiento y control eran insuficientes en más del 50 % de los pacientes. Un alto porcentaje (> 50 %) declaró que los consejos y orientaciones recibidos no eran fáciles de entender y/o llevar a cabo. Hubo discrepancias entre las opiniones del personal de salud y la de los pacientes sobre qué aspectos resultaban difíciles, qué horarios eran más factibles y qué tipos de actividades, más adecuadas para el proceso educativo en este grupo de pacientes. Se concluye que el aprendizaje recibido se mantenía en el nivel de información sin llegar a desarrollar habilidades prácticas. Al no ser capaces de hacer , consideran difíciles o muy difíciles las orientaciones recibidas. La meta de lograr un mensaje sencillo y práctico no se había alcanzado. El grupo dió un alto valor a aprender del proveedor de salud en consulta, pero -a su vez- valoró, más que este último, las actividades en grupos. Se recomienda simplificar la información, enfatizar en las actividades prácticas, para aprender haciendo y organizar actividades grupales que refuercen la acción educativa interpersonal en consulta y tener en cuenta el criterio del paciente para su organización.
La importancia de la educación al paciente diabético es un aspecto indiscutible para los conocedores de la materia1-3 y además, se ha insistido en que tal proceso educativo debe tener en cuenta las características generales y clínicas de los distintos grupos de diabéticos.
Teniendo en cuenta el incremento en el promedio de vida en general, la mayor prevalencia de DM a medida que avanza la edad4 y la necesidad de establecer un diseño de instrucción específico para los diabéticos de la tercera edad, nos propusimos realizar una investigación diagnóstica que permitiera identificar los conocimientos, las percepciones, y las necesidades educativas en diabetes, en un grupo de pacientes ancianos que asistían al Centro de Atención al Diabético (CAD) del Instituto Nacional de Endocrinología (INEN), y que orientara sobre la confección del diseño de instrucción para estas edades dentro del Programa General de Educación en Diabetes.
MATERIAL Y METODO
El estudio comprendió a todos los pacientes de 60 y más años de edad que asistieron a los servicios del CAD en el mes asignado para el reclutamiento de los casos (enero de 1994), así como al personal de salud que los atiende. Consideramos criterios de exclusión: presentar afecciones clínicas que afectaran el nivel de comunicación y la no voluntariedad de participar en el estudio.
Las variables generales estudiadas fueron sexo, edad y grado de escolaridad. La edad fue procesada formando 2 grupos etarios: a) 60-75 años y b) más de 75 años, pues algunos autores señalan una disminución de la capacidad cognitiva en el segundo grupo. También analizamos las variables clínicas, tipo de tratamiento, duración de la enfermedad, peso corporal y presencia o no de complicaciones asociadas y/o enfermedades crónicas. Definimos el peso corporal según la fórmula de Brocca: Peso ideal = talla en cm - 100 (105 para diabéticos); bajo peso = peso inferior al ideal; sobrepeso corporal = sobrepeso <20 obesidad =" sobrepeso"> 20 % del ideal.
Para determinar el grado de información o desinformación sobre la enfermedad aplicamos una prueba de conocimientos elaborada según la metodología establecida por Thorndike y Hagen5 y con un esquema basado en la taxonomía de Bloom.6
Determinamos las destrezas para ejecutar las diferentes técnicas del tratamiento mediante observación directa y las valoramos en términos absolutos de "sabe hacer" cuando se ejecutaba sin ningún error y "no sabe hacer" cuando se cometían errores en el desempeño.
Aplicamos una encuesta creada al efecto para recoger la percepción del paciente sobre su grado de dificultad para entender y cumplir el tratamiento y la del personal de salud, sobre necesidades y dificultades de estos pacientes en el proceso de aprendizaje, mediante entrevista de carácter directo y semiestructurado.
Todos los instrumentos utilizados para recoger la información fueron sometidos a criterios de jueces y piloteados antes de llevar a cabo el estudio, a fin de determinar su grado de comprensión.
RESULTADOSLas características generales y clínicas del grupo de pacientes (n = 111) se muestran en la tabla. Todos los pacientes correspondían al tipo II de diabetes mellitus (DM) o no insulinodependiente. La figura 1 presenta la frecuencia de otras complicaciones crónicas y enfermedades asociadas donde se observa el 98,3 % con otras enfermedades concomitantes.
Los resultados de la prueba de conocimientos aplicada al grupo de pacientes aparecen en las figuras 2 y 3. La mayor frecuencia de errores estuvo en los siguientes aspectos: creer que hacer una sola comida era bueno para bajar de peso o que aumentar la dosis diaria de tabletas resolvía el efecto negativo de comer en exceso; también existía la creencia de que la complicación en miembros inferiores llega independientemente del control metabólico o del cuidado diario y que la insulina "come" la vista. Un alto porcentaje de pacientes desconocía la necesidad de ingerir un suplemento alimentario antes de realizar ejercicios físicos no acostumbrados y no sabían qué ajustes terapéuticos hacer ante la presencia de una enfermedad intercurrente.
La asociación de la frecuencia de errores con las variables generales no mostró diferencias significativas en ninguno de los casos. En cuanto a las variables clínicas, los pacientes tratados con insulina mostraron mejores conocimientos (p < 0,02) en los aspectos relacionados con la alimentación y en aquéllos relacionados con el control metabólico y las complicaciones agudas (p < 0,01).
En la figura 4 se puede observar que casi la mitad del grupo confundía la combinación de los alimentos y el 59 % de los pacientes no sabía realizar de forma correcta las técnicas para determinar la presencia de glucosa en orina.
En la figura 5 se observa que la mayoría de los pacientes percibía como difíciles o muy difíciles de entender las orientaciones médicas. El aspecto de los cuidados generales que indagaba sobre cuidados de los pies, las enfermedades intercurrentes y las complicaciones agudas también presentó un alto porciento (89,2 %) de pacientes que lo evaluaban como difícil. La percepción sobre la técnica de la inyección en los pacientes que la tenían indicada fue el aspecto de mayor frecuencia (47 %) que lo percibía como fácil, lo que a su vez coincidió -casi totalmente- con aquellos pacientes que sabían realizar la técnica.
La figura 6, que refleja la percepción de los pacientes sobre el grado de dificultad para cumplir las exigencias terapéuticas, mostró igualmente un alto porcentaje de pacientes que consideraban difícil o muy difícil de cumplir los diferentes aspectos del tratamiento.
El universo de los "proveedores de salud" (n = 18) estuvo formado en el 58 % por personal médico; el 26 % estaba integrado por otro personal de salud (dietistas, podólogos, trabajadora social); y el resto (16 %) estuvo integrado por personal de enfermería que atiende directamente a los pacientes.
El 100 % de los "proveedores de salud" entrevistados coincidió en señalar que la educación de este tipo de paciente debe ser mediante mensajes sencillos y claros. Sólo el 22,2 % opinó que debía, además, ser reiterativa, y un porcentaje aún menor (5,5 %), progresiva y permanente.
Los pilares del tratamiento son señalados por la totalidad de los entrevistados como aspectos de contenido que se deben tener en cuenta. Otros aspectos mencionados fueron: hábitos alimentarios (16,6 %), complicaciones crónicas (22,2 %), enfermedades asociadas (16,6 %) y control del uso de medicamentos (11,1 %).
El criterio de los "proveedores de salud" sobre el grado de dificultad que presentan los pacientes para entender los diferentes aspectos del tratamiento prioriza los aspectos alimentarios en el 55,5 % de los entrevistados, la terapia con insulina en el 33,3 % y el 11,1 % identificó la prueba de orina y el cuidado de los pies como aspectos difíciles de entender por el paciente.
Cuando se comparan las opiniones de ambos grupos -"proveedores de salud" y pacientes- sobre el tipo de actividad y momento más útil para aprender (figura 7) se encontró que los pacientes valoran más las actividades educativas en grupos y prefieren aprender en el horario de la mañana.
DISCUSIONLa heterogeneidad del síndrome diabético y las características generales de los diferentes individuos hacen que las necesidades educativas de estos pacientes varíen en los diferentes grupos clínicos de acuerdo con la edad, las necesidades terapéuticas, el tiempo de evolución de la DM y las complicaciones crónicas que presenten.7-9
En el caso específico de los pacientes ancianos, el proceso educativo sobre DM afronta características particulares, tales como: disminución de la capacidad cognitiva, concomitancia de otras enfermedades crónicas e incremento de complicaciones asociadas,10-13 lo cual puede implicar necesidades específicas a tener en cuenta en el proceso de enseñanza/aprendizaje.
Cuando revisamos los resultados obtenidos en el presente estudio, comprobamos que los pacientes tenían un determinado grado de conocimientos teóricos sobre la enfermedad y los pilares de su tratamiento, pero el esquema de prueba aplicado permitió, a su vez, verificar que cuando el aspecto indagado implicaba un nivel de aplicación o análisis de la situación, la frecuencia de errores era mayor.
Resultados aún menos eficaces se hallaron al explorar las destrezas ante las diferentes técnicas y medidas terapéuticas. Los aspectos nutricionales, base del control metabólico en pacientes no insulinodependientes y con alta prevalencia de obesidad o sobrepeso corporal, no eran atendidos adecuadamente en la práctica y casi la mitad no identificaba bien los grupos de alimentos ya que confundían su sustitución al preparar un menú.
Este hecho, unido a la percepción del grado de dificultad para cumplir la dieta (predominó la opinión de que las orientaciones alimentarias les resultaban difíciles o muy difíciles de entender) confirma una vez más lo reportado en estudios anteriores14 sobre la necesidad de simplificar la explicación de las exigencias alimentarias en general y, específicamente, en este grupo etario.
Con respecto a la insulinoterapia, era de esperar que en este grupo etario existiera cierta incapacidad para auto-inyectarse insulina, pero la constancia y repetición práctica del ejercicio aumentaría el número de pacientes capaces de hacerlo correctamente, tal como lo demostraron otros estudios realizados en el CAD.15 Este dato también alerta sobre la conveniencia de incorporar algún familiar al proceso educativo, con lo cual, además de reforzar el apoyo social se garantizaría la ayuda práctica en aquellas técnicas en las que la edad o cierto grado de deficiencia física (visual u ósea) no les permita realizar con eficiencia.
Hay una alta frecuencia de errores al realizar las pruebas para medir glucosa en orina, en particular, la de Benedict, hecho ya conocido y ampliamente discutido por el grupo de trabajo del CAD; y es que, ciertamente, esta técnica resulta engorrosa por los muchos detalles a recordar. Por ello, siempre que sea posible, se debe priorizar el uso de tiras reactivas en este grupo.
La percepción del paciente sobre la enfermedad y el tratamiento evidenció que el objetivo de lograr un mensaje sencillo, preciso y práctico no se había logrado, a pesar de que todos los "proveedores de salud" reconocieron esta necesidad; de manera general, los pacientes consideran que las explicaciones que les daba el médico en consulta le resultaban difíciles de comprender y llevar a la práctica.
La metodología en estas edades, con mayor razón, debe basarse más en "aprender haciendo", mediante ensayo y error, que en clases muy bien estructuradas, con buenos medios auxiliares cuya información se olvida en breve y, aún cuando se recuerde, no garantiza el "saber hacer".
Los resultados del diagnóstico reafirman el criterio vertido por los "proveedores de salud"- y que a su vez constituye un principio de comunicación del Programa de Educación en Diabetes del INEN-3,6 sobre la necesidad de que el contenido de la educación al paciente en estas edades abarque todos los aspectos relacionados con la enfermedad, pero llama la atención que ninguno mencionó la importancia de relacionar estos aspectos con la realidad cotidiana del paciente.
Además, la información debe trasmitirse paulatinamente, pues este grupo etario requiere más tiempo para incorporar nuevos conceptos, más paciencia y mayor comprensión16 y en ellos el carácter continuo y reiterativo de la actividad educativa adquiere particular importancia,17 sin embargo, menos de la tercera parte de los "proveedores de salud" entrevistados mencionan estos aspectos.
En cuanto a educar en el horario de consulta, consideramos que es de primordial importancia, pues la relación médico-paciente mantenida y según las necesidades individuales, es elemento imprescindible para logra los objetivos en la educación en diabetes, reconocido por el total de "proveedores de salud" entrevistados y por un alto porcentaje de los pacientes.
Sin embargo, aunque esa interacción sea necesaria no es suficiente. En primer lugar, porque la carga asistencial establece limitaciones en tiempo que, en ocasiones, conspira contra la explicación detallada. En segundo lugar, porque la eficacia del proceso educativo -tal como se mostró en experiencias anteriores de la Institución-3-6,15 necesita satisfacer las necesidades individuales pero, a su vez, se enriquece con el apoyo del grupo en discusiones informales, hecho que los pacientes del presente estudio reconocieron en mayor cuantía que el "proveedor de salud".
Cuando se revisa el Programa de Educación en Diabetes del INEN,3,6 se observa que se establece la combinación de ambas actividades y los resultados del Círculo del Diabético Anciano mantenido en el CAD mostraron un incremento de la calidad de vida en un estudio de seguimiento durante 5 años,15 con esta metodología.
Todos estos resultados diagnósticos nos conducen a plantear que las necesidades educativas de los pacientes de la tercera edad requieren el énfasis de los siguientes aspectos y metodologías de acuerdo con sus características particulares:
El contenido de la información debe ser sencillo y práctico. Debe enfatizar los aspectos nutricionales y abordar lo relacionado con otras enfermedades crónicas.
Los métodos y técnicas educativas empleados deben ser participativos, sistemáticos, reiterativos y deben promover el aprendizaje práctico.
El nivel de comunicación debe combinar la relación interpersonal en consulta con la reunión en pequeños grupos. La primera hará énfasis en responder a las necesidades individuales. La segunda permitirá -mediante un coloquio espontáneo- rectificar creencias de salud erróneas, identificar dificultades reales para cumplir el tratamiento, la búsqueda conjunta de alternativas de solución y el apoyo mutuo, aspectos todos que se deberán tener en cuenta al realizar el diseño de instrucción para las actividades de educación continua en la clínica de diabetes de la tercera edad.
En conclusión, hay que simplificar mucho más las ideas y reiterarlas una y otra vez y elaborar el mensaje a partir de los conocimientos y experiencias del quehacer diario del paciente.
También se recomienda organizar actividades grupales sistemáticas que refuercen la acción educativa interpersonal en consulta.
SUMMARY
A diagnostic, cross-sectional investigation was conducted in a group of elderly people who attended the Center for Diabetic Care in order to identify the main characteristics and limitations of diabetic education for the elderly. Patients were over 60 years of age. General and Clinical variables were taken from medical records. The degree of theorical information that patients had about the disease, the skills for treatment compliance, and their perception about the degree of difficulty to understand treatment were assessed through a questionnarie, a survey, and direct observation. The health staff in charge of caring for these patients was surveyed in order to know the main characteristics, difficulties, and educational needs ot the group. More than 80 % of patients showed an acceptable level of information about the disease, but the skills to perform the different techniques for treatment and control were found to be insufficient in more than50 % of patients. A high percentage (50 %) reported that the advices and orientations tehy received were not easy to understand and/or to perform. There were differences between the opinions of the health staff and the patient's opinions about which aspects were difficult, the most adequate time and educational activities for the educational process of this group of patients. It is concluded that the level of information was proper, but not the development of practical abilities. Recommendations include to simplify the information, place more emphasis in practical activities in order to learn "doing" and organize group activities to reinforce the educational actions, and to take into account the patient's criteria.
Key words: DIABETES MELLITUS. PATIENTS EDUCATION.
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