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martes, 19 de agosto de 2008
sábado, 14 de junio de 2008
Factores psicológicos intervinientes en la calidad de vida de personas en la etapa de la vejez
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Factores psicológicos intervinientes
en la calidad de vida de personas en la etapa de la vejez
2. MARCO TEÓRICO
2.1 ANTECEDENTES
2.1.1 Históricos. Envejecer es la creciente incapacidad del cuerpo de una persona de mantenerse por sí solo y realizar las cosas que hacía antes. El resultado es que con el paso del tiempo aumenta la probabilidad de fallecimiento. Aunque esta definición describe el proceso biológico, no explica el porqué envejecen las personas. Las teorías del envejecimiento se refieren al proceso de envejecimiento primario, que implica los cambios graduales e inevitables relacionados con la edad que aparecen en todos los miembros de una especie. Este tipo de envejecimiento es normal y sucede a pesar de la salud, el estilo de vida activo y el carecer de enfermedades.
- La teoría psicosocial de Erikson. Cuando los adultos entran en una etapa final de la vida, dijo Erikson (citado por Papalia, 1997), su tarea consiste en contemplar su vida en conjunto y con coherencia. Necesitan aceptar su propia vida tal como la han vivido y creer que lo hicieron lo mejor posible en sus circunstancias. Si tienen éxito en esta tarea, habrán desarrollado la integridad del ego. La integridad del ego sólo puede obtenerse tras haber luchado contra la desesperación. Cuando ésta domina, la persona teme la muerte, y aunque pueda expresar desprecio por la vida, continúa anhelando la posibilidad de volver a vivirla. Cuando impera la integridad, la persona posee la fuerza propia de su edad, que es la sabiduría. Con la sabiduría el adulto sabe aceptar las limitaciones. El adulto sabio sabe cuándo aceptar el cambio y cuándo oponerse al mismo, cuándo sentarse en silencio y cuándo luchar.
El paso a la tercera edad no pone fin a la generatividad de una persona. A medida que la categoría de las personas mayores aumenta, Erikson predice que éstas permanecerán implicadas en los asuntos del mundo durante mucho más tiempo (Erikson y Hall, 1987). Contempla la tercera edad como un período más productivo y creativo que en el pasado –en el que un artista de 80 años, escritor o músico, ya no serán algo excepcional.
En su crisis final, integridad vs. desesperación, “Erikson considera que las personas de edad avanzada enfrentan una necesidad de aceptar su vida –la manera como han vivido- con el fin de aceptar su muerte próxima. Luchan por lograr un sentido de integridad, de coherencia y totalidad de la vida, en vez de dar vía a la desesperación sobre la incapacidad para volver a vivirla de manera diferente” .
De acuerdo con Erikson “Las personas que han tenido éxito en esta tarea integradora final construyendo sobre los resultados de las siete crisis previas, ganan un sentido más amplio del orden y del significado de sus vidas dentro de un ordenamiento social más grande, pasado, presente y futuro. La ‘virtud’ que se desarrolla durante esta etapa es la sabiduría, ‘un despreocupado e informado interés por la vida de cara a la muerte en sí misma’” ; incluye aceptar lo vivido, sin arrepentimientos importantes sobre lo que pudo haber sido diferente, implica aceptar a los padres como las personas que hicieron lo mejor que podía y por tanto merecen amor, aunque no fueran perfectos, aceptar la propia muerte como el fin inevitable de la vida.
Igualmente propone Erikson que las personas que no consiguen aceptar esto son desesperanzadas, porque ya no ven tiempo para reaccionar y enmendar aquello con lo que no están de acuerdo.
Según Erikson “la edad adulta tardía es también una época para jugar, para rescatar una cualidad infantil esencial para la creatividad. El tiempo para la procreación ha pasado, pero la creación puede tener lugar todavía. Aun a medida que las funciones del cuerpo se debilita y la energía sexual puede disminuir, las personas pueden disfrutar ‘una experiencia enriquecida, corporal y mentalmente’” .
- La teoría de Jung. Jung vio a las personas mayores cómo todavía se esforzaban para desarrollarse a sí mismos, dado que creía que raramente se alcanzaba una personalidad integrada. Dentro de cada persona veía fuerzas y tendencias en conflicto que necesitaban ser reconocidas y reconciliadas. Parte de este reconocimiento se refleja en la tendencia de cada género a expresar rasgos generalmente asociados con el otro sexo. Jung proponía que esta tendencia aparecía por primera vez en la mitad de la vida, y observó que la expresión del potencial de género que estaba oculto aumentaba en la tercera edad.
Durante la tercera edad, la expresión de los hombres de su feminidad y la de las mujeres de su masculinidad supone otro intento de reconciliar las tendencias en conflicto. Jung propuso que dentro de cada persona existía una orientación hacia el mundo exterior, que dominó extroversión, y una orientación hacia el interior, el mundo subjetivo, que llamó introversión. En la juventud y en gran parte de la mediana edad, las personas expresan su extroversión. Una vez que la familia ya ha salido adelante y la vida profesional ha llegado a su fin, hombres y mujeres se sienten libres para cultivar sus propias preocupaciones, reflexionar sobre sus valores y explorar su mundo interior. “Para una persona joven”, escribió Jung (1969), “es casi un pecado o al menos un peligro preocuparse por ella misma; pero para la persona que está envejeciendo, es un deber y una necesidad dedicar seria atención a sí misma”. Este cambio de orientación conduce a las personas mayores a desarrollar con paso firme la tendencia hacia la introversión.
- Pensamiento postformal de Jean Piaget. Piaget consideró que el elemento más importante del pensamiento eran las operaciones lógicas. No obstante, el pensamiento del adulto es flexible, abierto y puede adaptarse de muchas maneras que van más allá de la lógica abstracta, lo cual se remite –en ocasiones- al pensamiento postformal.
La madurez del pensamiento se refleja en la capacidad de combinar lo objetivo (elementos lógicos ó racionales) con lo subjetivo (elementos concretos o elementos basados en la experiencia personal). Esto ayuda a que las personas tengan en cuenta sus propias experiencias y sentimientos (Labouvie-Vief y Hakim Larson, 1.989). En este momento puede aflorar la sabiduría como pensamiento flexible que capacita a la personas para aceptar la inconsistencia, la contradicción, la imperfección y el compromiso, de manera que puedan resolver problemas de la vida real.
Esta madurez de pensamiento, o pensamiento postformal, se basa en la subjetividad y la intuición, así como en la lógica pura, característica del pensamiento en las operaciones formales. Los pensadores maduros personalizan su razonamiento y emplean la experiencia cuando tienen que enfrentarse a situaciones ambiguas.
El pensamiento postformal también se caracteriza por un desplazamiento de la polarización (correcto Vs. Incorrecto, lógica Vs. Emoción, mente Vs. Cuerpo) hacia una integración de conceptos .
2.1.2 Prácticos. Las investigaciones que se han realizado sobre la vejez en general en la ciudad de Medellín, en la Universidad Pontificia Bolivariana y en la Universidad San Buenaventura, incluyen temáticas, tales como:
- Las actitudes frente a la muerte en personas de la tercera edad
- Ideas Irracionales, locus de control y asertividad en personas de la tercera edad
- Sexualidad en la tercera edad
- Casos de depresión moderada en la tercera edad
La investigación realizada en el año 1.995, por Alexandra Meneses Zuluaga sobre “actitudes frente a la muerte en personas de la tercera edad”, pretende dar cuenta, la actitud que tienen las personas de la tercera edad frente a la muerte, dado que se asume “que a esa edad hay más cercanía a la muerte”. En muchos casos cuando muere un anciano se escuchan expresiones como: “ya era hora”, “había vivido muchos años”, “ se fue a descansar”.
Por otra parte, la investigación realizada en el año 1.995, por Clara Inés Ospina Flórez sobre “ideas irracionales, locus de control y asertividad en personas de la tercera edad de la ciudad de Medellín”, abordó las ideas irracionales, el locus de control y la asertividad que manejan las personas de la tercera edad. El objetivo general fue identificar dichas ideas, así como los niveles de asertividad tanto en oposición como en expresión de afecto, y el locus de control, ya fuera interno u externo. La investigación corresponde a un estudio descriptivo.
Otra investigación realizada en el año de 1.997, por Margarita María Ospina Mejía, sobre “propuesta de un programa de educación sexual para grupos de la tercera edad”, constituye un aporte teórico práctico en el campo de la sexualidad en la vejez, porque se basa en experiencias y estudios que ha estado realizando la investigadora a través de un trabajo continuado con el grupo de personas de la tercera edad, que funcionan en la comuna nororiental de Medellín (comuna 2), en los barrios Zamora, Pablo VI y la Frontera, donde se ha detectado cierta problemática a nivel sexual como negación de la sexualidad, poca aceptación de las crisis sexuales que se presentan en la edad madura, la baja autoestima, entre otros.
Otra investigación realizada en el año 2000, por Sofía Carolina Castrillón Gutierrez y Ana Lucía Montoya Silva, sobre un “estudio descriptivo de casos múltiples de los ancianos de la unidad de atención a la tercera edad que presentan depresión moderada con relación a su situación de institucionalización”, se introduce desde una aproximación teórica al estado emocional en relación con la institucionalización y al ocupación de los ancianos. Al introducirse en este tema se quiso realizar una interpretación del estilode vida y las implicaciones psicosociales de esta comunidad principalmente de aquellos ancianos que para el momento del estudio presentaban un cuadro de depresión moderada. A partir de esto, y de la discusión final de la investigación, se plantean unas recomendaciones y propuestas de acción que permitan enriquecer la calidad de vida del anciano institucionalizado y a su vez todos los procesos que faciliten este objetivo.
Por último, la investigación realizada por Olga Eugenia Castaño Valencia sobre “¿Cómo enriquecer la sexualidad en la vejez?”, aborda la sexualidad en la vejez en sus aspectos físicos, psicológicos y sociales, el comportamiento sexual, la importancia, los estereotipos, los mitos y los prejuicios en los que ha estado enmarcada, lo cual condicionado la vivencia de la sexualidad en esta etapa del desarrollo humano. Además pretende vincular a la familia en la construcción saludable de la vida sexual de sus miembros, por medio de talleres cuyo objetivo es el desarrollo de una herramienta educativa – preventiva en la educación, formación y la orientación sexual familiar, para que la sexualidad del ser humano sea sana, satisfactoria y placentera en la etapa de vejez.
2.2 BASES TEÓRICAS
2.2.1 Etapa evolutiva de la tercera edad. El interés por la vida y el envejecimiento ha sido una constante en la historia de la humanidad, sobresalen dos aspiraciones constantes a través de distintas culturas y momentos históricos, la inmortalidad y la búsqueda de la longevidad. “Distintos mitos como el “Elixir de la vida” buscado por los alquimistas o la “fuente de la vida”, presenta en distintas culturas (hebrea, griega, romana) desde la antigüedad hasta hoy, reflejan bien la preocupación por la prolongación de la vida. Ciertos vestigios de estos mitos perviven en la sociedad actual: consumo de vitaminas (por ejemplo, vitamina C), tratamientos termales anti-envejecimiento, dietas especiales, programas de ejercicio físico intensivo, entre otros, y forman parte de los métodos que se proponen para mejorar la vitalidad y la longevidad” .
Además de la longevidad y la eterna juventud, la propia comprensión del proceso de envejecimiento y de los problemas de la edad avanzada ha captado el interés de los pensadores durante siglos. Las antiguas civilizaciones de China, India y la cuenca mediterránea oriental dedicaron una gran atención a este tema (Freeman, 1979) , como también lo hicieron más tarde griegos y romanos. Platón y Aristóteles, en la Grecia clásica, y Galeno, los pensadores epicureístas y los filósofos estoicos, especialmente Cicerón, Séneca y Epicteto, hicieron grandes aportaciones a la comprensión de la vejez. Su pensamiento, sin duda, jugó un papel crucial en la cultura europea al transmitirse a distintos autores de diferentes épocas. Así, por ejemplo, en la Edad Media, San Agustín representa la herencia estoica de la visión de la vejez, que concibe como la edad del equilibrio emocional y de la liberación de la sujeción a los placeres mundanos, mientras que Santo Tomás de Aquino se sitúa en la tradición aristotélica, asumiendo la idea de la vejez como una etapa de decadencia (Rodríguez, 1989) . Éstas y otras tendencias procedentes del pensamiento griego y romano son heredadas también por el Renacimiento, la cultura barroca, la Ilustración y finalmente son transmitidas al pensamiento del siglo XIX; de ahí, su influencia llega hasta la actualidad. Esta fascinación por el proceso de envejecimiento también se extendió desde Europa al continente americano y al resto de las áreas de influencia europea (Busse, 1988) .
El estudio científico de la vejez desde la psicología hace su aparición en el siglo XIX asociado al interés surgido en torno al envejecimiento como parte de la psicología del desarrollo (Riegel, 1977) . Con el fin de concretar el desarrollo histórico del estudio de la psicología de la vejez y el envejecimiento, se van a establecer para su descripción una serie de etapas, siguiendo el clásico trabajo de Birren (1961) sobre la historia de la psicología del envejecimiento. Así, se pueden distinguir las siguientes fases: un período inicial, desde 1835 hasta el final de la segunda década del siglo XX, una etapa referida al comienzo de la investigación sistemática, entre 1918 y 1945, y un período de constitución a partir del fin de la segunda guerra mundial (1945-1960). A las etapas anteriores se suma una última fase de consolidación y desarrollo que, de acuerdo a la aproximación histórica sobre el estudio de la vejez realizada por Fortaleza (1993), comenzaría con la década de los 60 y se extendería hasta la actualidad.
El desarrollo de la Psicología de la vejez comienza a adquirir una mayor solidez a partir de la finalización de la II Guerra Mundial. Desde 1945 hasta finalizada la década de los años 50 se puede considerar un período de crecimiento y difusión del estudio de la Psicología de la vejez, así como de aplicación de los conocimientos para solventar los problemas de las personas mayores. Este crecimiento se ve apoyado, además, por el nacimiento de una serie de instituciones desde las que se potencia tal estudio, se difunde el interés por el mismo y se sustenta su continuidad.
En cuanto a los aspectos psicológicos más investigados en esta época, se mantiene el interés principal por las habilidades intelectuales durante la vejez, y se amplia a otros aspectos, como la memoria y el aprendizaje, la adaptación en la vejez y su relación con el nivel de actividad y satisfacción con la vida.
Dentro de los estudios sobre funcionamiento intelectual, destacan, por una parte, los estudios sobre estandarización de instrumentos para la evaluación de la inteligencia (Wechsler, 1956) y, por otra parte, el comienzo de investigaciones longitudinales sobre el patrón de cambio de las distintas aptitudes o habilidades intelectuales durante el envejecimiento (Schaie, Rosenthal y Perlman, 1953) , que hoy son una fuente importante del conocimiento sobre envejecimiento normal y óptimo. La crítica general hacia la utilización de diseños transversales en el estudio de los cambios debidos a la edad, que tienden a confundir el efecto del envejecimiento con las condiciones en las que han vivido los individuos, llevan a proponer la utilización de diseños longitudinales para el estudio de tales cambios. De esta forma, durante los años 50 se ponen en marcha una serie de investigaciones longitudinales que se prolongarán, en algunos casos, hasta muy recientemente.
La investigación sobre psicología de la vejez en esta etapa, como se ha señalado se amplió hacia nuevos aspectos, como la velocidad de ejecución, la solución de problemas y, especialmente el estudio de cómo se adaptan las personas al envejecimiento y cómo se asocia la adaptación con el nivel de actividad y la satisfacción (Havighurst, 1957) ; aparecen, además, los primeros trabajos sobre adaptación a la jubilación (Kent, 1956) .
Además del desarrollo de investigaciones específicas, la creación de nuevos centros de investigación y sociedades científicas también contribuyó a la consolidación de la psicología de la vejez como disciplina científica. En 1946 se crean dos centros de investigación que suponen un fuerte impulso al estudio de la psicología del envejecimiento, uno de ellos en Inglaterra y otro en Estados Unidos. La Unidad para la Investigación de los Problemas del Envejecimiento de Niffield fue creada en la Universidad de Cambridge bajo la dirección de Welford, con el fin de analizar las relaciones entre la conducta especializada y la edad. La repercusión de este centro en la investigación sobre el envejecimiento fue notable por que en él se formaron numerosos investigadores que posteriormente trasladaron sus conocimientos a otras universidades.
En Estados Unidos, se crea una unidad gerontológico dependiente de los Institutos Nacionales de Salud de la manos de Nathan Shock. Un año después, Birren se integra en esta unidad y comienza a dirigir la sección de investigación psicológica de la misma. Como resultado de ello, en 1953 queda establecida la Sección de Envejecimiento dentro del Instituto Nacional de Salud Mental, cuya dirección asume el propio Birren.
Para poder lograr un concepto adecuado de lo que es el envejecimiento, hay que cumplir todo el desarrollo entre la temprana adultez y la vejez propia mente dicha. A menudo los problemas de ajuste de la persona mayor son simples variaciones de sus dificultades durante la edad media. La forma en que una persona resuelva sus problemas en la edad adulta será un buen índice de cómo bregará con ellos en los años de la vejez. Lo que halla ocurrido en la biografía de la persona indudablemente influye en su concepto de la vejez.
Alguien ha dicho que la vejez no tiene remedio. Sin embargo, es un mal que puede aliviarse en muchísimos aspectos. Si se observa detalladamente, el proceso de crecer puede ser hasta más difícil que el de envejecer.
En el proceso de saber vivir la vejez mucho cuentan las actitudes y acciones de la sociedad en que el individuo envejece.
La vejez no es una enfermedad: es un estado de graduales cambios degenerativos, de lento desgaste, pero no es una enfermedad ni tiene que venir acompañada de dolores ni angustias. Hay enfermedades propias de la vejez, lo mismo que hay enfermedades propias de la infancia; pero eso no quiere decir que la infancia sea una enfermedad, como tampoco es la vejez.
En el proceso de envejecer ocurren cambios progresivos en las células, en los tejidos, en los órganos y en el organismo total. Es la ley de la naturaleza que todas las cosas vivan cambian con el tiempo, tanto en estructura como en función. El envejecimiento empieza con la concepción y termina con la muerte. La gerontología se interesa principalmente en los cambios que ocurren entre el logro de la madurez y la muerte del individuo, así como en los factores que influyen en estos cambios progresivos.
Se hace extremadamente difícil señalar cuándo comienza la vejez. Esto se debe a las numerosas diferencias individuales que existen en el proceso de envejecer. No solamente hay variaciones entre individuos, sino también entre distintos sistemas de órganos. Orgánicamente hablando, el individuo en cualquier edad es el resultado de los procesos de acumulación y destrucción de células, que ocurren simultáneamente.
El envejecimiento comienza bien temprano en la vida. Distintas partes de la anatomía envejecen a ritmos diferentes. Específicamente, se ha señalado el caso del arcus senilis (arco senil o círculo del envejecimiento), que es la parte coloreada de los ojos de las personas viejas. Generalmente, tal cambio puede observarse por primera vez realmente, tal cambio puede observarse por primera vez alrededor de los 80 años, pero en otras personas puede notarse a los 50.
Lo prevaleciente es la noción de que la vejez es resultado inevitable del deterioro orgánico y mental. Tal deterioro se hace visible a mediados de la vida. De ahí en adelante, progresa a un ritmo acelerado.
En lo referente a los factores biológicos, se ha apuntado certeramente que los cambios que ocurren en el proceso de envejecer son los mismos en todas partes del mundo. En este sentido parece inevitable que el organismo humano pasa a lo largo de un ciclo que comprende la concepción, el nacimiento, el desarrollo durante la niñez y la adolescencia, la plenitud, la declinación y la muerte. Envejecer como proceso biológico tiene extensas consecuencias sociales psicológicas. Hasta este momento, la atención de la sociedad se ha orientado mayormente hacia la provisión de ciertos auxilios a los ancianos en sus necesidades biológicas: alimentación, salud física y albergue.
La vejez es un proceso multifacético de maduración y declinación, pese al hecho de que en todo instante hay lugar para el crecimiento. Las investigaciones señalan que se empieza a envejecer antes de los 65 años. Ya para fines de la cuarta década, hay declinación en la energía física. También aumenta la susceptibilidad a las enfermedades e incapacidades. Se va haciendo cada vez más difícil, mantener la integración personal, así como la orientación en la sociedad.
Finalmente, de una manera inexorable, unos antes y otros después, viene la declinación general. El individuo acaba retrayéndose de las actividades. Depende mucho de los que le rodean. Si las relaciones con otros son tirantes, el anciano busca el aislamiento y la soledad. El temperamento puede tomarse agrio. Surge en muchos casos la mala salud física. Los ingresos económicos pueden ser insuficientes. Hay una multitud de problemas de índole social y psicológica que cae sobre el anciano y sus familiares, las situación no es fácil para la persona vieja ni para sus relacionados. El anciano no quiere construir un estorbo. Para los familiares, el hecho de tener la responsabilidad de personas mayores constituye un serio impedimento en el disfrute de sus afanes de vida y en la realización de sus proyectos y aspiraciones.
En la vejez es muy difícil separar las incapacidades de índole física de los efectos desintegrantes de conflictos que, por ser prolongados y arduos, dejan una huella psíquica profunda en el individuo. El proceso de envejecer abarca toda la personalidad. El deterioro en la vejez no es sólo en la estructura, sino también en la función y, por tanto, un resultado de las tensiones emocionales.
Una vez más se reconoce que la personalidad humana es una integración, una totalidad indivisible. Todos sabemos que una persona sufrida, en el aspecto emocional, envejece físicamente de la noche a la mañana.
Se debe que reconocer desde un principio que, al encarar la personalidad humana, estamos afrontando un conjunto de fuerzas intrapsíquicas en interacción con la cultura y la biosfera, es decir, el ambiente total en que se desenvuelve la vida hombre. La lucha del ser humano, en todo momento de su vida, es lucha dentro de un ambiente físico, social y cultural. No se puede negar que a lo largo de la vida se van reduciendo los recursos de adaptación del ser humano. En muchos sentidos, envejecer no es otra cosa que la pérdida de esta capacidad de adaptación.
Viejo es aquel que ha llegado a su horizonte. Quien se estanca, ha envejecido. Esto no significa que se pase por alto el hecho irrefutable de los años. Se envejece porque transcurre el tiempo por encima de cada persona. Pero también se envejece porque se permite que el tiempo corra por encima de cada una sin aprovecharlo como se debe. Y el tiempo siempre debe aprovecharse de una manera o de otra. Hay quien se sienta a esperar la muerte sentado en un sillón o acostado en una cama, sin haber razón alguna para tales poses fatalistas. En casi todas las etapas de la vida, incluyendo la vejez, se podría dar más de lo que se ha dado.
2.2.2 Evolución psicológica normal de la vejez. Las causas del envejecimiento mental normal se deben a la intervención de cuatro factores:
- El deterioro progresivo de las propias funciones físicas.
- El declinar progresivo de las facultades y de las funciones mentales.
- La transformación del medio familiar y de la vida profesional.
- Las reacciones del sujeto ante estos diversos factores.
Los tres primeros factores ejercen sobre el psiquismo humano efectos directos procedentes del deterioro o de las transformaciones sufridas, y efectos indirectos sobre el comportamiento (así la presbicia comporta la disminución de la agudeza visual de cerca, pero también crea la costumbre de mirar las cosas de lejos). El último factor provoca diversas reacciones tanto en el plano de las actitudes expresadas como en el de la vida interior. Finalmente, estos diferentes factores y sus efectos evolucionan progresivamente, pero en formas de etapas sucesivas. Se comprende en estas condiciones la complejidad del problema y la dificultad de exponer claramente la evolución psicológica de las personas de edad.
Para muchas personas la vejez es un proceso continuo de crecimiento intelectual, emocional y psicológico. Se hace un resumen de lo que se ha vivido hasta el momento, y se logra felicitarse por la vida que ha conseguido, aún reconociendo ciertos fracasos y errores. Es un período en el que se goza de los logros personales, y se contemplan los frutos del trabajo personal útiles para las generaciones venideras.
La vejez constituye la aceptación del ciclo vital único y exclusivo de uno mismo y de las personas que han llegado a ser importantes en este proceso. Supone una nueva aceptación del hecho que uno es responsable de la propia vida.
Comienza a los 65 años aproximadamente y se caracteriza por un declive gradual del funcionamiento de todos los sistemas corporales. Por lo general se debe al envejecimiento natural y gradual de las células del cuerpo. A diferencia de lo que muchos creen, la mayoría de las personas de la tercera edad conservan un grado importante de sus capacidades cognitivas y psíquicas.
A cualquier edad es posible morir. La diferencia estriba en que la mayoría de las pérdidas se acumulan en las últimas décadas de la vida.
Es importante lograr hacer un balance y elaborar la proximidad a la muerte. En la tercera edad se torna relevante el pensamiento reflexivo con el que se contempla y revisa el pasado vivido. Aquel posee integridad se hallará dispuesto a defender la dignidad de su propio estilo de vida contra todo género de amenazas físicas y económicas.
Quien no pueda aceptar su finitud ante la muerte o se sienta frustrado o arrepentido del curso que ha tomado su vida, será invadido por la desesperación que expresa el sentimiento de que el tiempo es breve, demasiado breve para intentar comenzar otra vida y buscar otras vías hacia la integridad.
El duelo es uno de las tareas principales de esta etapa, dado que la mayoría debe enfrentarse con un sinnúmero de pérdidas (amigos, familiares, colegas). Además deben superar el cambio de status laboral y la merma de la salud física y de las habilidades.
Para algunas personas mayores la jubilación es el momento de disfrutar el tiempo libre y liberarse de los compromisos laborales. Para otros es un momento de estrés, especialmente de prestigio, el retiro supone una pérdida de poder adquisitivo o un descenso en la autoestima.
Si ha sido incapaz de delegar poder y tareas, así como de cuidar y guiar a los más jóvenes; entonces no sería extraño que le resulte difícil transitar esta etapa y llegar a elaborar la proximidad de la muerte. Estas personas se muestran desesperadas y temerosas ante la muerte, y esto se manifiesta, sobretodo en la incapacidad por reconocer el paso del tiempo. No lograron renunciar a su posición de autoridad y a cerrar el ciclo de productividad haciendo un balance positivo de la vida transcurrida.
Es la etapa en la que se adquiere un nuevo rol: el de ser abuelo. El nieto compensa la exogamia del hijo. La partida del hijo y la llegada del nieto son dos caras de la misma moneda. El nuevo rol de abuelo conlleva la idea de perpetuidad. Los abuelos cumplen una función de continuidad y transmisión de tradiciones familiares. A través de los nietos se transmite el pasado, la historia familiar.
Por esta razón, una vejez plena de sentido es aquella en la que predomina una actitud contemplativa y reflexiva, reconciliándose con sus logros y fracasos, y con sus defectos. Se debe lograr la aceptación de uno mismo y aprender a disfrutar de los placeres que esta etapa brinda. Entonces, recuerde: hay que prepararse activamente para envejecer, para poder enfrentar la muerte sin temor, como algo natural, como parte del ciclo vital.
2.2.3 Calidad de vida. La calidad de vida ha sido estudiada desde diferentes disciplinas. Socialmente calidad de vida tiene que ver con una capacidad adquisitiva que permita vivir con las necesidades básicas cubiertas además de disfrutar de una buena salud física - psíquica y de una relación social satisfactoria.
Entre los investigadores no hay consenso en la definición de "calidad de vida". N concepto que involucra muchas variables subjetivas satisfacción, felicidad, autoestima...es difícil de medir. Las variable s objetivas son de medición más fácil, la economía, el nivel socio - cultural los déficits funcionales, problemas de salud.
Los investigadores con orientación clínica suelen definir calidad de vida en términos de salud y/o de discapacidad funcional. Rivera, aporta que “no hay duda que la variable salud es la de mayor peso en la percepción de bienestar de los ancianos y, que los déficits de salud constituyen el primer problema para ellos” .
En las sociedades que envejecen a ritmo creciente, promocionar la calidad de vida en la vejez y en la vejez dependiente es el reto más inmediato de las políticas sociales. El creciente aumento de la esperanza de vida, el descenso sin precedentes históricos de la tasa de natalidad, los cambios en la estructura, en el tamaño, en las formas en la familia, los cambios en el status de las mujeres, la reducción creciente de las tasas de actividad laboral entre las personas de cincuenta y cinco y más años, han convertido el envejecimiento de la sociedad en una cuestión de máximo interés.
Son muchas las consecuencias de todos esos procesos, tanto a nivel macrosocial como en las experiencias individuales. Cómo dar sentido a la vida tras una jubilación llegada en muchas ocasiones de forma anticipada e imprevista, cómo hacer frente al mantenimiento de un hogar –en ocasiones con hijos/as dependientes- con una pensión, cómo enfrentarse a la enfermedad crónica y a la dependencia de uno o más miembros ancianos de la familia. Son sólo algunos temas que necesitan un abordaje teórico y práctico responsable y riguroso. La sociedad se encuentra ante nuevos retos para los que necesita instrumentos nuevos. Se requiere un concepto nuevo de solidaridad entre las generaciones y entre los distintos grupos, en un mundo cada vez más complejo, más inseguro, más indeterminado.
La calidad de vida en la vejez tiene que ver con la seguridad económica y con la inclusión social que se asegura por medio de infraestructuras de apoyo y redes sociales. Todo ello promoverá la participación de las personas de edad como miembros activos de la comunidad, una de cuyas funciones puede ser transmitir sus experiencias a las generaciones más jóvenes, al tiempo que comprenden su estilo de vida y los desafíos que les son propios. Todo ello en una sociedad inmersa en procesos que la llevan también a ella a aprender a envejecer.
La calidad de vida en la vejez dependiente implica necesariamente el apoyo social y familiar a las personas que desean continuar viviendo en la comunidad, siendo cuidadas en familia, para que puedan seguir haciéndolo, al tiempo que siguen desarrollándose todas sus potencialidades hasta el último momento. Eso conlleva el apoyo material y afectivo a los familiares que, con distintos grados de implicación, participan en la acción de cuidar. Políticas que tengan presente la dimensión femenina de los cuidados de salud, para que no contribuyan a seguir reforzando el rol dependiente de las mujeres cuidadoras.
Mucho mejor para algunos y peor para otros. Los americanos mayores que no desarrollan alguna enfermedad debilitante están más sanos y vigorosos que sus homólogos de hace varias generaciones. Tienen un aspecto más juvenil, se sienten mejor y actúan con más vitalidad que sus padres y abuelos a su misma edad. Estos jóvenes – mayores (muchos ya han sobrepasado su ochenta cumpleaños) dicen sistemáticamente a los investigadores "soy mucho más joven que mi madre o mi padre a esta edad”. En la mayoría de las personas, los problemas graves de salud no surgen hasta al menos los 75 años. Los que se encuentran entre los 65 y 74, por ejemplo, casi el 80 por 100 no tiene ninguna dificultad con las actividades del cuidado de la casa –incluyendo las tareas pesadas. Desde 1900, las formas de convivencia de las personas mayores han cambiado de tal forma que nada tienen que ver con las anteriores. Al inicio del siglo XX pocas personas mayores eran propietarios de su casa. Ya fuera una casa, apartamento o una habitación en una pensión, sólo el 29 por 100 de los adultos mayores casados y el 11 por 100 de los solteros vivían independientemente. En 1986, la situación dio un giro a la inversa. Dos factores han amparado esta tendencia. Una es la riqueza. Las personas mayores medias tienen más bienes que a principios de siglo. Pocas personas mayores se ven forzadas por las circunstancias a vivir con un hijo u otro familiar (generalmente algún hermano/a). El segundo factor es el bajo índice de nacimientos durante la Gran Depresión. En 1975, los americanos tenían menos hijos de quienes depender cuando llegaran a la tercera edad.
Los padres de la generación del baby-boom, que ahora están llegando a la jubilación, también será una cohorte acomodada, porque nacieron durante la Gran Depresión y entraron en el mercado laboral en un momento de expansión económica, cuando relativamente poco dinero ofrecía amplias oportunidades económicas. Aunque tendrán más hijos vivos en quienes poder confiar, la mayoría los necesitarán menos que en generaciones anteriores. Cuando los hijos del baby-boom se jubilen, es posible que estén en peor situación que sus padres, y debido a su bajo índice de natalidad, probablemente tendrán menos hijos vivos.
En el futuro, un número cada vez mayor de parejas llegará a la tercera edad en etapas discrepantes de la vida. Al haber una proporción mayor de mujeres de mediana edad que trabajan fuera de casa, más hombres se encontrarán con que aunque ellos ya estén a punto de jubilarse, sus esposas todavía estarán muy absorbidas en sus trabajos.
Puesto que la mayoría de las mujeres son más jóvenes que sus esposos, esta tendencia aumentará - y cuanto mayor sea la diferencia de edad, más se agudizará el problema -. Otro tremendo cambio ha propiciado esta situación.
En 1870 no había problemas de jubilación. La mayoría de los hombres morían a los 61, cuando todavía estaban trabajando duro, y los que vivían más no podían retirarse porque no había pensiones ni seguridad social.
2.2.4 Relaciones afectivas. La vida de la mayoría de los individuos de edad avanzada se enriquece por la presencia de personas que cuidan de ellos y a quienes éstos sienten cercanos.
La familia es todavía la fuente primaria de apoyo emocional, y en la edad avanzada tiene sus propias características especiales. Ante todo es probable que sea multigeneracional. La mayoría de las familias de las personas de edad avanzada incluyen por lo menos tres generaciones; muchas alcanzan cuatro o cinco. La presencia de tantas personas es enriquecedora pero también crea presiones especiales. Además, la familia en la edad avanzada tiene una historia larga, que también presentan sus más y sus menos. La larga experiencia de afrontar tensiones puede dar confianza a estas personas en el manejo de cualquier situación que la vida ponga en su camino.
Por otra parte, muchos ancianos aún están resolviendo asuntos inconclusos de la niñez o de la edad adulta temprana. Muchos eventos de la vida son especialmente típicos de la familia de edad avanzada (aunque no se limitan a ellas): volverse abuelo o bisabuelo, retirarse del trabajo y perder al cónyuge.
Las relaciones personales, especialmente con los miembros de la familia, continúan siendo importantes bien entrada la vejez. A continuación se verán las relaciones que tienen las personas de edad avanzada con las personas de su propia generación, los cónyuges, hermanos y amigos, y con sus hijos y nietos. También se examinará la vida de los adultos de mayor edad que se divorcian o enviudan, los que nunca se han casado y han casado y los que no tienen hijos.
2.2.4.1 Matrimonio. El matrimonio que dura largo tiempo, es un fenómeno relativamente novedoso; la mayoría de los matrimonios, como la mayoría de las personas, solían tener una vida más corta. Muchos hombres perdían a una ó más esposas en el parto; y, en general, ambos sucumbían a la enfermedad siendo jóvenes. En la actualidad los aniversarios quincuagésimos son más comunes, aunque son más comunes, aunque aún muchos matrimonios se terminan más temprano por muerte o divorcio.
Dado que las mujeres comúnmente se casan con hombres mayores y por lo general viven más largo tiempo que éstos, muchos más hombres que mujeres viven con sus cónyuges.
2.2.4.2 La felicidad conyugal. Las parejas casadas que están todavía juntas en sus 60 años tienen mayor probabilidad que las parejas de edad intermedia de considerar su matrimonio como satisfactorio. Muchos dicen que su matrimonio ha mejorado a través de los años. Puesto que desde hace algunos años el divorcio ha sido más fácil de obtener, los esposos que todavía están juntos en una época tardía de la vida han elegido estar juntos.
Por lo general la decisión de divorciarse llega temprano en un matrimonio; las parejas que permanecen juntas a pesar de las dificultades son capaces de superar sus diferencias y de llegar a una relación mutuamente satisfactoria.
Otra posible razón por la cual las personas de edad avanzada reportan mayor satisfacción en el matrimonio es que a esta edad están más satisfechas con la vida en general. Su satisfacción puede surgir de factores externos al matrimonio, como el trabajo, el fin de la crianza de los hijos, ó más dinero en el banco.
También es posible que consideren que su matrimonio es feliz como una justificación consciente o inconsciente por haber permanecido en él tan largo tiempo.
2.2.4.3 Fortalezas y tensiones en el matrimonio en la edad adulta tardía. Estar enamorado es todavía importante para el matrimonio exitoso en la edad adulta tardía. Los esposos de edad avanzada también valoran el compañerismo y la expresión abierta de los sentimientos, como también el respeto y los intereses comunes. Pero pueden surgir problemas provenientes de diferencias en valores, intereses y filosofías.
Una nueva libertad llega en cuanto el esposo y la esposa se apartan de los roles de sostén de la familia y de la crianza de los hijos, a medida que cada uno de los dos se vuelve más interesado en la personalidad del otro, y a medida que cada uno disfruta de modo creciente la compañía del otro. Además, la capacidad de las personas casadas para manejar los altibajos de la edad adulta tardía con relativa serenidad puede resultar de su mutuo apoyo. Esto refleja tres beneficios importantes del matrimonio: intimidad (sexual y emocional), interdependencia (compartir tareas y recursos), y sentido de la pareja de pertenecer uno al otro.
El éxito de un matrimonio en la edad adulta tardía puede depender de la capacidad de la pareja para adaptarse a los cambios de personalidad de la edad adulta intermedia, los que con frecuencia llevan a hombres y mujeres en direcciones opuestas. Como el esposo se involucra menos con el trabajo y está más interesado en la intimidad, la esposa puede interesarse más en el crecimiento personal y la autoexpresión. En el cambio de roles, las parejas pueden argumentar sobre tareas domésticas, entre otras.
Los matrimonios de edad avanzada por lo general se ponen a prueba por las dolencias de salud de uno de los cónyuges. Las personas que deben cuidar de su pareja incapacitada pueden sentirse aisladas, enojadas y frustradas, sobre todo cuando ellos mismos tienen precaria salud. Cuidar a un cónyuge que padece demencia es algo que exige de manera especial, y comúnmente da como resultado un sentido de pérdida de identidad. Tanto la personalidad como el desempeño externo influyen en la manera como los responsables del cuidado pueden adaptarse a las exigencias que se le presentan. Aquellos que son optimistas y están bien adaptados para comenzar con esta labor y los que mantienen contacto con amigos, logran desempeñarse mejor.
Algunas parejas disfrutan el retiro porque les permite tener tiempo de ocio para viajar, pasar momentos con los hijos y nietos, y perseguir otros intereses, juntos o por separado. No obstante, la jubilación no siempre hace que un matrimonio sea mejor.
Surgen problemas con mayor frecuencia en aquellas situaciones en que el esposo se retira y la esposa todavía sigue trabajando. La esposa puede sentir que su carga de trabajo es injusta, dado que los esposos en edad de retiro gastan menos de ocho horas a la semana, en promedio, en tareas domésticas, mientras que sus esposas invierten cerca de 20 horas más a la semana y hacen más de tres cuartas partes de los quehaceres domésticos.
2.2.5 Temor a la enfermedad o a enfermarse. La actual cultura occidental, consumista y elitista, ha colocado a la juventud en un lugar privilegiado frente a las demás etapas de la vida. Sin embargo, la felicidad, el bienestar, la productividad, entre otros, se pueden desarrollar a lo largo de toda la existencia.
El mito de que la vejez es una etapa de restricciones, privaciones y sufrimientos debe ser desterrado, y así permitir que los viejos (y en el futuro nosotros mismos) podamos gozar de bienestar y salud hasta el fin de la vida.
Se puede llegar a viejo sin problemas de salud físicos, ni mentales, todo depende del estado que mantenga previamente una persona. Si bien es cierto que del proceso de envejecimiento no está libre de problemas, la enfermedad no es exclusiva de la vejez como no lo es la salud de la juventud.
En efecto, la enfermedad puede aparecer en cualquier etapa de la vida, no hay una edad fija. Mientras personas jóvenes y aún niños padecen variadas enfermedades muchos viejos son saludables.
El hecho de que aparezcan ciertas limitaciones no quiere decir que no se goce de una buena salud. Existe un estado ideal, un bienestar propio de cada etapa de la vida. Y si estas etapas se viven al máximo de cuidado y prevención, se pueden conservar una gran proporción del organismo en forma saludable en la última etapa de la vida.
El envejecimiento afecta a las funciones perceptivas, sensoriales, y la memoria. Las funciones sensorio-perceptivas disminuyen con la edad: en el plano sensorial ante todo, se manifiestan en alteraciones de la agudeza visual y de la agudeza auditiva, pero también en una disminución de la adaptación a la oscuridad, lenta desde los 30 a los 60 años, y luego acelerada a partir de los 60 años. El olfato se debilita. Por el contrario, el gusto, en lugar de disminuir con la edad, más bien aumenta y concretamente se hace más sensible a los alimentos azucarados. La pérdida del oído favorece la desconfianza, los celos, el egocentrismo; el présbita no puede ya leer y se aburre. Por lo que el cuadro de apatía, de inactividad y de desinterés general que puede observase en el anciano se debe tanto a la disminución de la sensorio-receptividad como a la de la actividad cerebral: la vigilancia, la capacidad de atención, incluso el nivel de conciencia están efectivamente en razón directa con el número de estímulos recibidos.
- La salud y la enfermedad no son acontecimientos que ocupan exclusivamente el espacio de la vida personal. La calidad de vida, el cuidado y promoción de la salud y la mente misma acontecen en el denso tejido social y ecológico en el que transcurre la historia personal.
- La “salud” significa un estado del organismo que no está enfermo; “enfermedad” se relaciona con alteraciones del organismo que perturban su funcionamiento normal.
- Para una buena salud mental y un comportamiento saludable es importante: La actividad física regular, prácticas nutricionales adecuadas, comportamientos de seguridad, reducir el consumo de drogas, prácticas adecuadas de higiene, desarrollo de un estilo de vida (minimizador del estrés), desarrollo de competencias para establecer relaciones sociales y resolver problemas interpersonales, desarrollo de comportamientos adecuados para el manejo de situaciones, cumplimiento y seguimiento de las prescripciones de salud.
2.2.6 Jubilación. La idea estéril de que realmente no hay vida que valga la pena cuando se ha dejado el trabajo ha sido refutada muchas veces. Cada vez más, los estudios acerca de los años de jubilación revelan una diversidad de "vidas futuras". No todos los jubilados permanecen retirados muchos continúan activos en campos relacionados con inclinaciones que han tenido toda su vida, otros cultivan nuevas aficiones o vuelven a algunas que antes no pudieron realizar.
Es probable que valores tales como el aprendizaje, el descubrimiento de si sí mismos y la ayuda a otras personas sean considerados con tanto respeto, en el futuro, como trabajar y producir. Ya hay indicios de que utilizar el tiempo para recreo y satisfacción personal está menos acompañado del sentimiento de culpa que en el pasado. Esto significa que la persona de edad madura que se halle inmersa en su fase productiva no poseerá todos los valores que son verdaderamente "valiosos". Las actividades no laborales no serán consideradas como simples indicadores de un período para los "demasiado jóvenes" y los "demasiado viejos".
Son muchas las personas que pasan largos años de su vida soñando con el momento en que cumplan la edad reglamentaria para la jubilación. Año tras año vienen acariciando el día en que dirán adiós a su trabajo. No más relojes despertadores, no más horas regulares para entrar y salir de las labores diarias. A dormir todo lo que uno quiera. Se hará lo que se desee cuando uno lo desee. Por fin el individuo será dueño de su destino. No son pocas las personas que sueñan con el retiro como si éste fuese un paraíso.
En el asunto del retiro, se encuentran también, muchas diferencias individuales. Probablemente haya personas que se retiran a la vida descansada, sin albergar propósitos ni perspectivas adicionales, a disfrutar tranquila y sosegadamente de los años postreros de la vida, sin que les perturben ansiedades y zozobras. Pero también hay personas que habiendo forjado grandes ilusiones, se dan cuenta que al entrar el retiro, no existe aquello de lo que habían soñado. Es hondo el abismo entre la ilusión y la realidad. También hay otros individuos que, al entrar a los años de la jubilación, encuentran que tienen por delante muchas otras coas que hacer, en las cuales ellos no habían pensado.
La vida no tiene que ser fácil para ser maravillosa. De hecho, la vida fácil es le camino más corto hacia la monotonía. Hay que pensar en un retiro dinámico, disparado hacia el porvenir. El trabajo debe concebirse en todo momento como un medio de realización personal, aun en los años de vejez. La persona retirada debe conservar siempre el derecho a ser útil y a serlo con dignidad. Cada individuo debe descubrir a tiempo sus capacidades y limitaciones.
El planeamiento para el retiro no debe circunscribirse a la mera consideración de las actividades que uno vaya a realizar al dejar las tareas que han exigido lo más y mejores años de la vida. Es decir, no deber ser únicamente un plan en el nivel de la actividad. Muy fundamental también es planear desde el punto de vista psicológico.
En la planificación para la vejez uno no debe quedarse en el nivel de la mera actividad. El retiro exige, como una condición esencial, la preparación psicológica anticipada.
La vida activa en la vejez será posible siempre y cuando la persona haya planeado su retiro desde el punto de vista financiero, a fin de que no le sorprendan las estrecheces económicas. Condición esencial además es que se disfrute de una razonable salud física y mental. Las muertes rápidas después del retiro son frecuentes, pero hay pruebas de que la mala salud precede el retiro y no lo sigue. Hay individuos que se retiran a una edad temprana, tan pronto sus ingresos lo permitan, para así abandonar el trabajo como dominio principal de ocupación personal y poder dedicarse a actividades que les resultan más satisfactorias.
La higiene mental es clara y precisa en su recomendación de la vida activa. La actividad es un atributo de la persona mentalmente saludable. Para que la vida tenga propósito, dirección y sentido, requiérese que el individuo defina un plan de acción que tienda a conseguir ciertos objetivos convenientes para él y aceptables para el grupo social del cual es miembro. Este plan deber ser de tal naturaleza que absorba el interés y la atención de las persona. La vida saludable ineludiblemente exige actividades que repercutan en sentimientos de satisfacción. La pasividad estanca y deteriora. Los propósitos que lleven a la persona a concentrarse en la tarea de realizarlos tienden a impedir su desintegración, evitando que surjan preocupaciones enfermizas.
El retiro, tal como indica la situación actual, constituye un problema psicológico y social para muchas personas. Probablemente psicológico y social para muchas personas. Probablemente, ante la presión de las nuevas generaciones, la sociedad ha descuidado la planificación de los años de la vejez.
En el momento de retirarse, con frecuencia la persona encuentra que ya sus hijos se han independizado. En numerosos casos existe una condición de viudez. Si la persona ha sido obligada a retirarse a una edad en que todavía tiene suficientes recursos físicos y mentales para desempeñar adecuadamente tareas significativas desde el punto de vista social, y si no ha sabido planear debidamente su jubilación, lo más probable es que ella se encuentra abocada a tremendas crisis psicológicas. Un retiro inesperado, como a veces ocurre, puede provocar un colapso total.
El ser humano necesita vivir en sociedad. La soledad engendra inseguridad. Depresión y deterioro. Es en las labores diarias, dedicadas a ganar el pan, donde establecemos con frecuencia las mejores formas de convivencia.
Los efectos psicológicos de tal quiebra en las relaciones humanas no pueden exagerarse. La necesidad de afiliación es una de las más potentes en la criatura humana. A lo que se llama felicidad es en gran parte el producto de las relaciones con los demás. Si se observa que esta vida de relación se deteriora, es de esperar que un acoso de sentimientos de soledad e incertidumbre.
Todo individuo normal necesita mantener un mínimo de intercambio con su ambiente social. No hay duda de que hay personas que aceptan el retiro como una liberación de las exigencias sociales. Por otra parte, hay otras que rehuyen tenazmente tal situación, dado que el retiro constituye para ellas una admisión de derrota, de dejar de ser, de cesar en sus funciones como miembro útil del cuerpo social.
El retiro positivo y exitoso empieza con un estado mental, con el reconocimiento de que es una oportunidad para comenzar una nueva vida en muchos sentidos. Por eso se reitera una y otra vez la necesidad que tiene todo individuo de planear anticipadamente en qué va ocuparse cuando le llegue el turno de la jubilación. Jamás este plan debe posponerse para la última hora.
2.2.6.1 El retiro es una ruptura.
- En la vida afectiva. El retiro hace pasar al hombre del estadio de la vida profesional durante el cual el trabajo se concibe y se exalta como la virtud cardinal, al estadio del descanso obligatorio libremente consentido o impuesto. Ello produce una perturbación del equilibrio mental y fisiológico.
- En la organización de la jornada. Repentinamente, los horarios de trabajo, de descanso, de sueño, entre otros, que había llegado a un alto grado de automatismo después de años de vida idénticos a sí mismos, resultan inadaptados, no corresponden ya a la situación objetiva; de donde una perturbación del equilibrio físico y fisiológico con repercusión sobre la salud y sobre el carácter.
- En las condiciones de la vida social. Se produce a la vez una ruptura de las relaciones profesionales (no se ve ya a los compañeros de empresa o fabrica), un cambio en la naturaleza de ciertas relaciones (ya no se puede hablar del trabajo) y una modificación en las relaciones hogareñas con el cónyuge (se pasa de doce a quince horas de vida en común, a veinticuatro; de donde se desencadena una perturbación en los equilibrios afectivos).
- En las condiciones de vida financiera: La pérdida de una parte de los recursos tiene por efecto la perturbación del equilibrio general del presupuesto y sus repercusiones psicológicas y fisiológicas.
- En la vida cultural y el ocio: El retirado va a pasar de una situación, con poco tiempo que dedicar a las distracciones, a una situación con mucho mas tiempo libre, de donde una nueva perturbación del equilibrio del individuo.
2.2.6.2 La preparación psicológica. La jubilación, como el matrimonio, es una gran decisión en la que conviene reflexionar seriamente. La principal pregunta que se hace el que se va a jubilar es “ ¿Qué es lo que voy a hacer ahora?”.
Sin duda todos los que han tenido la oportunidad de encontrar en su trabajo todas las satisfacciones deseables considerarán su retiro como una prolongación natural, aunque en su status más liberal, de su vida de trabajo; los que han soportado durante decenas de años un trabajo que no les gustaba pueden esperar del retiro las satisfacciones que no han tenido: el retiro puede permitirles así hacer lo que siempre han deseado. Sea lo que fuere lo que le agradaría hacer, recuerde que debe estar dispuesto a realizarlo desde el primer momento de su jubilación. Algunas de estas cosas exigen, sino un hábito, por lo menos una preparación: si no está acostumbrado a caminar suficientemente, le será difícil dar largos paseos: pronto se sentirá cansado y abandonará el ejercicio; si desea cultivar las plantas, comience por la jardinería. Todo lo nuevo requiere esfuerzo, todo esfuerzo requiere entrenamiento y todo entrenamiento debe ser progresivo, y por lo tanto debe programarse.
Así muchos años antes de que llegue el momento, comience a reflexionar y a preguntarse. He aquí algunas preguntas que puede hacerse para esbozar las grandes opciones de su jubilación: ¿cómo veo mi retiro?. ¿En que situación económica me encontraré?, ¿Viviré en un apartamento, en un pabellón, en la ciudad o en el campo?, ¿Cómo concibe mi mujer mi retiro?, ¿ Habré de tener actividades externas en lugar de permanecer en casa todo el día? O bien aceptaré con indiferencia el tener que vivir lejos de ellos?, ¿Me agradará vivir con mis hijos y nietos o bien aceptaré con indiferencia el tener que vivir lejos de ellos?. ¿Me gusta ver una película, oír un concierto, asistir a una conferencia, visitar una exposición, entre otros?
Cuando estas preguntas se plantean es posible ver más claro al interior de cada persona y determinar las grandes direcciones de sus propios gustos y aspiraciones. Al recordar todos los acontecimientos de la vida que han producido alegrías y satisfacciones, al anciano le es más fácil hacer lo que ha deseado desde la infancia. La felicidad y la oportunidad de realizarse por fin completamente, dependen de su sinceridad frente a sí mismo.
El anciano debe programa equilibrado para su jubilación, teniendo en cuenta:
- Una actividad individual y una actividad colectiva.
- Una actividad al aire libre y una diversión de interior.
- Un desgaste físico y una distracción que descansa, y piense que los ocios de su vida activa pueden prepararle útilmente para sus actividades regulares cuando llegue la jubilación.
2.2.7 Temor a la muerte. El hombre es el único ser viviente que tiene conciencia de la muerte y, por tanto, la teme. Se nace sin conciencia de que algún día se debe que morir, pero pronto se advierte de manera creciente de que la vida tiene un ciclo: nacer, crecer, declinar y morir.
Si se ha llevado una vida de provecho, si se han dejado huellas decorosas en el mundo, si se ha vivido digna y eficazmente, si a la hora de hacer el balance pesan más los créditos que los débitos, si se experimenta la satisfacción de haber vivido plenamente, habiéndose realizado en forma adecuada y ayuda a los semejantes, si la conducta estuvo razonablemente regida pro elevados valores éticos, entonces la muerte no será la experiencia difícil y angustiosa que es para aquellos que no han sabido dar un significado noble a su vida.
A pesar de que hay grandes diferencias individuales en lo que se refiere al encaramiento con la muerte, desde el individuo que la afronta con serenidad hasta aquel que experimenta una tremenda angustia, casi todos los seres humanos temen a la terminación de su existencia. Desde muy temprano en la vida se debe tener conciencia de que algún día se ha de morir. Al hombre le angustia saber que eventualmente va a desaparecer del escenario de la vida y que ésta seguirá su marcha sin su presencia. Saber que no sólo se dejará vacío el espacio físico que diariamente ocupa el cuerpo, sino también el espacio psicológico que llena la conducta, saber que después de la muerte se irá lentamente muriendo en el recuerdo de la gente, en la memoria de los familiares y de la sociedad, ese ir desapareciendo gradualmente en todos los particulares, he aquí uno de los orígenes de la angustia y el terror de la muerte.
Como regla general, el miedo a la muerte es menos agudo entre los viejos que entre los adultos de edad media. Sin embargo, el anciano piensa más en la muerte que el individuo de edad mediana, dado que aquél está más próximo a ella. Aunque con el avance de los años el individuo va resignándose al hecho de que cada día se acerca más a la tumba, por la misma razón el tema de la muerte está más presente en el pensamiento del anciano como algo que se espera, como algo inminente.
La investigación realizada en el año 1.995, por Alexandra Meneses Zuluaga sobre “actitudes frente a la muerte en personas de la tercera edad”, pretende dar cuenta, la actitud que tienen las personas de la tercera edad frente a la muerte, dado que se asume “que a esa edad hay más cercanía a la muerte”. En muchos casos cuando muere un anciano se escuchan expresiones como: “ya era hora”, “había vivido muchos años”, “ se fue a descansar”.
2.2.7.1 ¿Qué es la muerte?. La muerte misma puede ser desconocida, pero la separación y la pérdida son una áspera realidad tanto para quienes deben irse como para quienes se queda. Se deja atrás toda una vida de pensamientos, sentimientos y relaciones cuando finalmente nos despedimos. En las últimas etapas de la vida salen a la superficie los sentimientos mutuos y la experiencia originada por la separación.
Puede haber ansiedad y desesperación ó puede haber un nuevo sentimiento de intimidad y realización, incluso la muerte, para la que se cree estar preparados, puede hacer que la persona se sienta vacía y sacudida cuando sucede. Si se supone que todas las personas mayores están "listas" para morir, entonces, algunas veces, puede pasar que su pérdida no afectará mucho a sus sobrevivientes. De acuerdo con esto, es poco, en la forma de apoyo social, lo que pueda ofrecer durante el tiempo que duran las consecuencias psicológicas de la pérdida.
No resulta sencillo determinar cuándo es que una persona ha muerto. Se distingue entre muerte fisiológica y muerte clínica.
En el caso de la muerte fisiológica, todos los órganos vitales dejan de funcionar y el organismo no puede seguir subsistiendo en ningún sentido del término. Al ser privadas de oxígeno y de nutrientes las células del cuerpo van muriendo gradualmente. La muerte clínica consiste en la terminación de toda la actividad cerebral, indicada por la ausencia de ondas cerebrales. El organismo humano deja de operar como una unidad mente – cuerpo autosuficiente, aunque el corazón y los pulmones pueden funcionar con apoyo artificial.
2.2.7.2 ¿Qué es el duelo?. La pérdida de un ser querido es uno de los acontecimientos más estresantes de la vida. La pérdida es seguida de un período de luto y de aflicción por la persona fallecida. El proceso de duelo puede durar un breve período o no terminar nunca.
• Las reacciones al duelo se presentan en cuatro niveles.
- Reacciones Físicas. El duelo es acompañado por una amplia gama de reacciones físicas que pueden incluir al insomnio, la falta de apetito o el comer en exceso, las molestias estomacales, diarrea, fatiga, dolores de cabeza, insuficiencia respiratoria, sudoración excesiva y mareos.
- Reacciones Emocionales. Estas incluyen la depresión, abatimiento, llanto, conmoción e incredulidad, enojo, ansiedad, irritabilidad, preocupación y pensamientos del fallecido, sentimientos de desamparo, dificultad para concentrarse, olvidos, apatía, indecisión y aislamiento o sentimientos de soledad.
- Reacciones Intelectuales. Estas incluyen los esfuerzos por explicar y aceptar las causas de la muerte de la persona y en ocasiones de racionalizar o tratar de comprender las razones de la muerte. La gente desea saber qué fue lo que sucedió y porqué pasó. Una reacción intelectual común al duelo es la idealización, es decir, el intento por purificar la memoria del fallecido disminuyendo mentalmente sus características negativas.
- Reacciones Sociológicas. Las reacciones sociológicas al duelo incluyen los esfuerzos de la familia y los amigos para unirse y compartir la experiencia y ofrecerse apoyo y comprensión. La reacción sociológica también incluye los esfuerzos por reorganizar la vida después de la pérdida: los reajustes financieros, la reorientación de los roles de los roles familiares y comunitarios, el regreso al trabajo, la reanudación de actividades sociales y comunitarias.
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Catalina Zuleta y Yamile Gomez
catazugo@epm.net.co
Etiquetas:
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vejez
sábado, 7 de junio de 2008
Necesidad de rehabilitación protésica en ancianos institucionalizados
Revista Cubana de Estomatología
ISSN 0034-7507 versión on-line
Rev Cubana Estomatol v.44 n.3 Ciudad de La Habana jul.-sep. 2007
Instituto Superior de Ciencias Médicas. Facultad de Tecnología de la Salud “Dr. Juan Manuel Páez Inchausti”, Santiago de Cuba
ISSN 0034-7507 versión on-line
Rev Cubana Estomatol v.44 n.3 Ciudad de La Habana jul.-sep. 2007
Instituto Superior de Ciencias Médicas. Facultad de Tecnología de la Salud “Dr. Juan Manuel Páez Inchausti”, Santiago de Cuba
Necesidad de rehabilitación protésica en ancianos institucionalizados
Dr. Leonardo Núñez Antúnez, 1 Dra. Marcia Hortensia Corona Carpio, 2 Dra Idalia Camps Mullines, 3 Dra. Eugenia González Heredia 2 y DraC. Isabel María Álvarez Torres4
Resumen
Se realizó un estudio de intervención terapéutica para determinar la necesidad de prótesis dental en ancianos institucionalizados en Palmarito de Cauto, municipio Mella, durante el período comprendido de mayo a agosto del 2006. El universo constituido por 26 gerontes; a todos se les efectuó un examen bucal y se les aplicó un cuestionario sobre los temas que abordó la investigación, donde la caries constituyó la causa mayor de la pérdida dentaria. El grupo de edad que se observó con mayor frecuencia en la institución fue de 75 a 79 años y la prótesis total superior la que más se necesitó. Se recomienda extender el estudio a otros hogares ancianos y centros institucionales del país para satisfacer las necesidades de este segmento de la población.
Palabras clave: necesidad, prótesis, hogar de ancianos.
Los servicios que brinda la especialidad de Prótesis Estomatológica, al igual que el resto de las especialidades médicas, resultan una necesidad de la población, de ahí que la rehabilitación protésica debe estar encaminada a la satisfacción de los grupos priorizados urbanos y rurales que lo demanden, determinados por el análisis de la situación de salud. En este sentido, la tercera edad es una prioridad en nuestro Sistema Nacional de Salud por las consiguientes dificultades dentógenas de alimentación y comunicación que constituyen penosos y perturbadores problemas en este grupo de edad que no siempre resultan fáciles de tratar.Debido a todos los cambios fisiológicos, psicológicos y eventualmente patológicos que experimenta la persona de edad avanzada en la superación de sus problemas gerontológicos, supone que el personal de salud cada día se entregue a la prestación del servicio con el amor y entrega que ellos merecen. Para realizar este estudio se escogió el municipio “Mella” por mostrar una alta prevalencia de caries dental, seguida de disfunción masticatoria y considerable número de pacientes con pérdida dentaria, que ponen de manifiesto una gran necesidad de tratamientos protésicos en Palmarito de Cauto, con su mayor incidencia en el Hogar de Ancianos de esta misma área de salud, con el objetivo de determinar la necesidad de rehabilitación protésica, ya que para lograr salud general, es necesario la salud del aparato masticatorio, y precisamente la prótesis puede, en gran medida, devolver algunas de las funciones perdidas y mejorar la sonrisa como tarjeta de presentación que se ofrece en las relaciones de la vida diaria.
Métodos
El trabajo se realizó en el Hogar de Ancianos de Palmarito, correspondiente al municipio “Mella”, entre los meses de mayo y agosto del 2006. El universo estuvo constituido por 26 gerontes institucionalizados en régimen interno de 60 y más años de edad, de ambos sexos, a los que se le realizó un cuestionario con previa aprobación por los encuestados, donde se recogieron las causas de la pérdida dentaria, tipos de rehabilitación protésica que necesitaban, y en el caso de los portadores, se evalúo el estado de la prótesis que portaban, considerándose de la siguiente forma:Adecuados: cuando el aparato protésico reunía los requisitos de retención, soporte, estabilidad, estética y no hubo presencia de estados inflamatorios, o cuando existían todos los dientes naturales del paciente.No adecuado: cuando era desdentado parcial o total y no tenía prótesis, o cuando la tenía, esta no cumplía los requisitos estéticos y funcionales por la que fue concebida, con existencia o no de alteraciones de la mucosa bucal, o cuando en presencia de desdentamiento el paciente no la deseaba.Se confeccionaron tablas representativas para el análisis de los resultados y se emitieron recomendaciones.
Resultados
Lo primero que llama la atención en la tabla 1 es que el sexo masculino predominó en el Hogar de Ancianos de Palmarito con 16 gerontes (61,5 %), y que las edades de 75 a 79 años constituyeron las de mayor ingreso en este centro institucional en uno y otro sexos.
Tabla 1. Pacientes geriátricos institucionalizados según edad y sexo
Edades
Sexo
Masculino
Femenino
No.
%
No.
%
60-64
2
12,5
1
10
65-69
3
18,7
1
10
70-74
2
12,5
2
20
75-79
5
31,2
4
40
80 y más
4
25
2
20
Total
16
100
10
100
En la tabla 2 se describen las principales causas de la pérdida dentaria, donde la caries resultó la de mayor incidencia en los geriátricos del Hogar de Ancianos con 14 (53,8 %).
Tabla 2. Pacientes geriátricos encuestados según causa de pérdida dentaria
Causas
Geriátricos
No.
%
Caries
14
53,8
Parodontopatías
8
30,7
Traumas
4
15,3
Total
26
100
Se registró en tabla 3 un predominio de los portadores de prótesis con 16 (61,5 %), y se valoraron el estado de estas en la tabla 4, donde 12 geriátricos usaban aparatos protésicos inadecuados (75 %), debido a que ya rebasaban los 5 años de confeccionados y algunas no cumplían los requisitos estéticos y funcionales. La falta de recursos materiales y humanos no había permitido rehabilitar a este grupo de gerentes; solo en 4 (25 %) eran adecuados.
Tabla 3. Pacientes geriátricos según presencia de tratamiento rehabilitador
Tratamiento rehabilitador
Geriátricos
No.
%
Portadores
16
61,5
No portadores
10
38,5
Total
26
100
Tabla 4. Pacientes geriátricos según estado de la prótesis
Estado
Geriátricos
No.
%
Adecuados
4
25
No adecuada
12
75
Total
26
100
En la tabla 5 se observa que el tratamiento rehabilitador que más se necesitó fue la prótesis total superior con 9, seguida de la total superior e inferior acrílica con 8, y que el grupo de 75 a 79 años fue el que más demandó del servicio protésico.
Tabla 5. Edades según tipo de rehabilitación necesitada
Edades
Tipos de rehabilitación
TSI
TS
TI
TS y PIA
PAS
PAI
PASI
60-64
-
-
-
2
-
1
-
65-69
-
2
-
2
-
-
-
70-74
1
1
-
1
-
-
1
75-79
2
5
-
2
-
-
-
80 y más
4
1
-
1
-
-
-
Total
7
9
-
8
-
1
1
Discusión
Con este trabajo pudimos demostrar que la calidad de vida y salud general del geronte están íntimamente unidas a la salud bucal; 1 pero la actitud de los senescentes hacia su salud oral es frecuentemente negativa, ya que tienden a aceptar las enfermedades bucodentales como crónicas, a consecuencia del envejecimiento, y no buscan atención estomatológica porque no sienten la necesidad de tratamiento. 2 La mayor parte de los trabajos sobre salud bucodental de los gerontes institucionalizados en países europeos reflejan una grave situación, pues ellos se encuentran entre los miembros de la comunidad con peor salud bucal y más altas necesidades insatisfechas de tratamiento bucodental, lo que es importante mejorar el sistema de atención que brindamos. 3Resulta pertinente referirnos a las caries como una de las causas fundamentales en la pérdida dentaria. Además los hábitos higiénicos inadecuados, incrementa la enfermedad que constituye una de las afecciones más comunes en la población mundial pues debido a su carácter transmisible, endémico y pandémico progresivo, es la causa prácticamente de la totalidad de las pérdidas dentarias en los habitantes de todo el orbe. Por otro lado, como se trata de un proceso irreversible, aunque se puede detener o controlar y obturarse (cicatriz artificial) los dientes afectados, nunca se conseguirá un sustituto íntegro.1 Con respecto a los tratamientos protésicos en pacientes de edad avanzada, han aumentado espectacularmente en los últimos tiempos. 4 Resultan de gran importancia la adaptación y el buen funcionamiento de las dentaduras postizas, al menos cada 2 años, si estas son completas, y cada 6 meses si son parciales, y no deben permanecer por más de 5 años en la boca, aunque hayan sido confeccionadas rigurosamente con todos los principios biomecánicos, pues se producen cambios en los tejidos de sostén de los portadores. 5Los resultados obtenidos en este estudio, se deben a la acción preventiva, ya que constituye un grupo priorizado para los profesionales de esta especialidad en los servicios estomatológicos y para la labor de terreno con un enfoque comunitario e institucional, en el que son beneficiados los ancianos de nuestro pais. 6,7Es necesario enfatizar la labor educativa para que nuestros adultos mayores acepten el tratamiento rehabilitador en su totalidad, porque en la actualidad, las prótesis implantosoportadas, diseñadas sobre todo para los ancianos, presentan más aceptación en su estética y destino. 4 Este grupo etáreo de 60 años y más, existen cambios fisiológicos degenerativos en todos los sistemas del organismo, agravado por la pérdida de los dientes, reducción de los corpúsculos del gusto, así como su distribución, pues se reduce la capacidad de secreción de las glándulas salivales, y además se disminuye la motilidad intestinal. La masticación constitutye el cambio motor bucal más frecuente reflejado en el anciano, por la menor habilidad para adecuar los alimentos para su deglución, por lo cual tienden a dejar los mismos triturados y distribuidos en partículas de mayor tamaño, ya que esta musculatura decrece el tono y aumentan la debilidad muscular, la fatiga y el cansancio al masticar. 8,9 Por estas razones, ante la evidencia de necesidad protésica, se debe rehabilitar al paciente, y si existe pérdida del proceso alveolar o zona primaria de soporte en prótesis totales, se tienen opciones para incrementar o compensar la pérdida del proceso mediante cirugía de aumento de reborde alveolar o colgajos deslizantes. El estudio nos permitió corroborar que es insuficiente la atención estomatológica que brindamos en este segmento de la población, por lo que debemos no demostrarles lástima, sino ofrecerles la atención esmerada que ellos se merecen para asegurarles su calidad de vida, y la rehabilitación protésica forma parte de ella.
Summary
Denture requirements for older people in homes for the elderly.
A therapeutic intervention study was performed to determine denture requeriments in old people who reside in a home for the elderly located in Palmarito de Cauto, Mella municipality, from May to August, 2006. The universe of study was 26 old persons who had oral examination and were questioned about the topics of the research study. Caries were the main cause of the loss of teeth. The 75-79 years age group was predominant and the upper denture was the most needed. It was recommended that this type of study be extended to other homes for the elderly and assistance centers of the country in order to meet dental needs of this population section.
Key words: need, denture, home for the elderly.
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Recibido: 3 de mayo del 2007. Aprobado: 30 de mayo del 2007. Dr. Leonardo Núñez Antúnez. Calle 12 No. 159 esquina 13, Rpto. Santa Bárbara, Santiago de Cuba. Teléf. 641822. email: leo@lna.uo.edu.cu
1 Especialista de II Grado en E.G.I. MsC. en Atención Comunitaria de Salud Bucal.2 Especialista de II Grado en Prótesis Estomatológica. MsC. en Medicina Natural y Tradicional.3 Especialista de I Grado en Prótesis Estomatológica. MsC. en Atención Comunitaria de Salud Bucal.4 Dra. en Ciencias. Especialista de II Grado en Anatomía Humana.
© 2008 1995, Editorial Ciencias médicasCalle 23 # 177 entre N y O (Edificio Soto), Piso 2 Vedado, Plaza, Ciudad de La Habana, Código postal 10400Cuba
Etiquetas:
ancianos institucionalizados,
calidad de vida,
Salud,
salud bucal,
tercera edad
Calidad de vida en la tercera edad e hipoacusia
1. Resumen:
Esta revisión bibliográfica, pretende establecer una descripción de los trastornos auditivos más frecuentes en el anciano; la presbiacusia, por ser una de las afecciones sensoriales que acompaña al proceso de envejecimiento, será centro de nuestra atención. También confrontamos criterios conceptuales de diversos autores acerca de la calidad de vida en la tercera edad.
Palabras clave: Hipoacusia en el anciano. Presbiacusia. Calidad de vida en la tercera edad.
Consideraciones teóricas:
A lo largo de la evolución de los siglos, a los avances científicos le han seguido también avances en el campo de la medicina, esto nos ha llevado a un aumento de la calidad de vida y en consecuencia a un incremento de la esperanza de la misma. Este hecho ha desencadenado un crecimiento en la población de la tercera edad y con ello, una mayor prevalencia de las enfermedades por envejecimiento orgánico, de lo cual no queda excluido el aparato auditivo.1
La salud es el estado de bienestar físico, mental y socio-económico (Alma-Ata, OMS 1978 y 1982) 2. Desde la década del ochenta, gran número de investigaciones gerontológicas, se están centrando en los factores que afectan la calidad de vida (CV), en la medida que se convierte en un indicador de envejecimiento satisfactorio.
El concepto de calidad de vida ha ido evolucionando y cada día va adquiriendo mayor importancia en la sociedad en general, constituye un referente primordial en el ámbito de la gerontología y en la planificación de las políticas sociosanitarias, sobre todo, para aquellas personas de la tercera edad 3-6. Hablar de calidad de vida, es por un lado, hablar de las variables que intervienen en las diversas facetas que componen la vida humana, y por otro lado, tal como afirma Morag Farquhar 7, ¨es un área de investigación actual que está cobrando día a día especial relevancia a nivel psicológico, sociológico e histórico.¨
Castellón y Sánchez del Pino 5, hacen referencia que para muchos autores el concepto de calidad de vida, es considerado como el concepto básico en el campo de la atención a los mayores, y es para otros, uno de los principales indicadores a tener en cuenta para evaluar la eficiencia de los servicios; no obstante estos autores comentan varias formas de conceptuar la calidad de vida:
a. Como calidad con las condiciones de vida (sería el componente objetivo).
b. Como satisfacción personal con las condiciones de vida (sería el componente subjetivo).
c. Combinando las condiciones de vida y la satisfacción.
d. Combinando las condiciones de vida y la satisfacción personal, según lo considere el propio sujeto, considerando su escala de valores y aspiraciones personales.
Sin embargo, si intentamos profundizar en éste término, podemos apreciar que no es un concepto simple, por lo que una definición exacta es algo complejo de abordar. El concepto de calidad de vida, podemos considerarlo como algo contructo, un término teórico que no es directamente observable, y su aplicación sería diferente para los psicólogos, sociólogos o profesionales de la salud 5; así, Rodríguez-Porrero C.6, comenta que la calidad de vida está estrechamente ligada a la posibilidad de tomar decisiones y organizar nuestras vidas, relacionándonos con nosotros mismos, con los demás y con el medio. Este medio o entorno en que nos movemos debe ser accesible y adecuado a nuestras necesidades y expectativas, y permitirnos una relación enriquecedora, participativa y no discriminatoria.
En la actualidad son muchas las personas que dedican su esfuerzo y estudio a lo que podría denominarse “la nueva cultura de longevidad”. En realidad es el intento de vivir más y en mejores condiciones físicas, sociales y mentales; el avance social está dirigido hacia esa dirección, buscando un modelo de envejecimiento capaz de fortalecer desde el punto de vista genérico de la salud, su calidad de vida.
Mora 8, hace mención a que Rios y Cols. en el año 2000, la definieron como el estado de bienestar, sin embargo, esta noción tomará diferentes interpretaciones, en dependencia del contexto que parte su valoración . Giust 9, definió la calidad de vida como un estado de bienestar físico, social, emocional, espiritual, intelectual y ocupacional que le permite al sujeto satisfacer apropiadamente sus necesidades individuales y colectivas.
Como hemos comentado reiteradamente, la calidad de vida es un complejo concepto, cuya definición operacional y dimensional resulta difícil, no obstante, hay un acuerdo generalizado en la mayoría de los autores que abordan está temática, y como factor común constatamos el abordaje de la calidad de vida desde una dimensión subjetiva, es decir, lo que la persona valora de calidad de vida sin restricciones de carácter objetivo (opinión de otra persona o terceros), porque lo fundamental es la percepción propia.5; 6; 8-16
Los aspectos subjetivos son aquellas propiedades y características percibidas del ambiente: servicios sociales de salud, apoyo social, valoración del entorno, necesidades culturales, satisfacción social y otras; así como la evaluación/valoración de dichas propiedades por parte del sujeto, donde juegan un papel importante las características personales: nivel de aspiración, expectativas, grupos de referencia, necesidades personales, escala de valores y otras. En cuanto a las dimensiones objetivas, nos encontramos con factores más bien en el contexto cultural, de calidad ambiental, disponibilidad de servicios de salud, educación y otros de índole social; además de una serie de síntomas o signos que, formando parte del sujeto, es posible describirlos desde el punto de vista más objetivo.5; 12; 17-19
A través de los años ha ido aumentando el número de personas con discapacidad congénita y/o perinatal y las que han adquirido una discapacidad en la infancia, la juventud o la edad adulta, sobreviviendo a ellas hasta convertirse en ancianos. Por esta razón, se hace necesario diferenciar el envejecimiento de personas con discapacidad y el envejecimiento de personas, cuyas capacidades se han visto comprometidas por el proceso de envejecimiento. El envejecimiento de personas con discapacidad, en general, es un fenómeno social relativamente nuevo, una emergencia silenciosa, como lo ha definido el Comité de Rehabilitación e Integración de las Personas con Discapacidad del Consejo de Europa.16
Las cuestiones relacionadas con el concepto multidimencional de calidad de vida, en las personas con discapacidad en la tercera edad, han comenzado a ser estudiadas muy recientemente, no contando aún con modelos conceptuales sólidos y bien estructurados. Un panorama similar ocurre al abordar éste concepto en las primeras etapas de la vida, es decir, niños con discapacidad.16; 19
El proceso de envejecimiento lleva implícito cambios físicos, sociales y psicológicos, que interactúan unos con otros. Las pérdidas auditivas en el anciano, pueden ser motivadas por diversos factores o patologías, desde un simple tapón de cerumen, hasta una otitis media crónica supurada, que ha acompañado al paciente durante toda su vida hasta la senectud; pero dentro de los cambios sensoriales que acompaña a la tercera edad, se encuentra la presbiacusia 20, sobre la cual haremos comentarios.
La presbiacusia es la pérdida de la audición ligada a la involución general del individuo. Se caracteriza por una hipoacusia neurosensorial con caída de los tonos agudos en la audiometría tonal liminal, acompañada de una audiometría vocal desproporcionadamente mala en relación a la tonal, la presencia de éste fenómeno, conocido como “regresión fonémica”, es fundamental para establecer el diagnóstico; otras características son su simetría y bilateralidad.21
La presbiacusia fisiológica es aquella en que la pérdida auditiva es atribuible exclusivamente al proceso de envejecimiento, se inicia alrededor de los 30 años de edad, con una pérdida progresiva en las frecuencias agudas a razón de 1 dB por año. La presbiacusia patológica es secundaria a un proceso de envejecimiento, pero anormalmente exagerado10.
La etiología de esta afección está poco clara, se han propuesto diversos factores ambientales, entre ellos: exposición a ruidos, cuya relación con la aparición y aceleración de la patología está descrita por varios autores en estudios experimentales en animales10-11; 22, pese a que otros no consideran dicha relación10; 23-24. Otros factores externos que se han atribuido a la aparición de esta afección, son los fármacos ototóxicos, el clima y el estrés, aunque se cree que intervienen factores genéticos que predisponen a una mayor pérdida.10; 23
Schawrts, hace referencia a que Schuknecht en 1974 propuso clasificar la presbiacusia en cuatro tipos: sensorial, neural, metabólica y mecánica. Sin embargo, éste mismo autor refiere que el Comité de Audición, Biacústica y Biomecánica, la definió como la suma de las pérdidas auditivas que resultan de diversos hechos 21:
Degeneración fisiológica.
Degeneración por exposición a ruidos.
Degeneración por ototóxicos.
Degeneración por alteraciones médicas y posibilidad de determinante genético.
La presbiacusia genera una disminución de la información entendida, aspecto que provoca una desconfianza respecto al medio que rodea al individuo e implica una disminución de las actividades sociales y en determinadas circunstancias puede repercutir en la esfera psicológica, provocando aislamiento, debido a que no se entiende la información que se recibe 25.
Erikson-Mangold 26, refiere en sus estudios la generación de inseguridad en situaciones en que la persona debe desenvolverse en la sociedad, conduciéndolo a una disminución de la sensación de control y en consecuencia se puede producir un estrés psíquico y físico, que podría llevar al sujeto a la depresión. Estas apreciaciones hechas por dicho autor, están en correspondencia con el criterio de diversos autores consultados.25; 27-35
A modo de comentario final, existen múltiples autores que abordan la calidad de vida del anciano, en su mayoría desde el punto de vista de sus actividades y su validismo, algunos lo hacen atendiendo a los trastornos sensoriales como factor contribuyente a caídas, accidentes, trastornos afectivos, etc; pero no hallamos citas bibliográficas que aborden la calidad de vida de la tercera edad ligada a sus pérdidas auditivas; lo que a nuestro criterio reviste gran importancia, por ser la presbiacusia, una de las afecciones sensoriales más comunes en la tercera edad, aspecto éste que debe ser tomado muy en cuenta por los investigadores de la gerontología, psicología, otorrinolaringología y otras especialidades afines, ya que abre caminos hacia futuras líneas de investigación, para proporcionar en éste sentido una mayor calidad de vida.
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Autor:
Dr. René Esteban Moreno Rajadel.
Especialista de Primer Grado en Otorrinolaringología. Instructor
Servicio de Otorrinolaringología.
Hospital Universitario “Dr. Gustavo Aldereguía Lima”.
Cienfuegos, Cuba.
rene@gal.sld.cu
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